voces en el hielo destacada
Laguna Libros se arriesga con la publicación de un libro descarnado, que narra un episodio invisibilizado en la historia occidental moderna.

Editorial: Laguna Libros
Autor: varios autores
Traducción: Bárbara Rimgaila
Publicación en Colombia: 2015
Precio COP $49.000

C
uando cayó en mis manos por primera vez, la pregunta que me hice de inmediato fue “por qué”. Por qué este libro, por qué en Colombia, por qué ahora. Voces en el hielo es una compilación de testimonios de personas del báltico (cinco de Lituania y una de Letonia) que fueron arbitrariamente desterradas de sus países y llevadas durante años a los campos de prisioneros de Siberia, en la antigua Unión Soviética. Esto ocurrió hace algo más de medio siglo, durante y después la segunda guerra, cuando la ocupación de los países bálticos ocurría por manos alemanas, primero, y por soviéticas después.

Estamos tan acostumbrados a ese pequeño canon colombiano, cerrado y predecible, que si nos llega un libro de una tierra extraña que no haya ganado un nobel, nos extrañamos
Me pregunté el porqué del libro porque me pareció un bicho raro en nuestra oferta bibliográfica nacional, un diferente que no se trataba ni de los testimonios de la propia guerra colombiana, ni de la obra de un escritor famoso, ni del recuento de una tragedia humanitaria masivamente conocida (las deportaciones de lituanos, letones y estonios de los años 40 y 50 han sido un evento menor ante la historia, ensombrecidas en parte por el holocausto de la guerra nazi). Entonces me pregunté por qué este libro sería de interés para los lectores colombianos, muchos de quienes probablemente no se interesarían por ubicar los países bálticos en el mapa. Y luego, inmediatamente después me pregunté: “¿y por qué no habría de serlo?”.

Estamos tan acostumbrados a ese pequeño canon colombiano, cerrado y predecible, que si nos llega un libro de una tierra extraña que no haya ganado un nobel, nos extrañamos. Por eso es un evento cuando algo así ocurre, y un evento alegre cuando el libro, además de ser una apuesta editorial osada, resulta ser bueno. Afortunadamente es el caso de Voces en el hielo, que compila relatos aparecidos por primera vez en Lituania en los años 80, escogidos, comentados y contextualizados en 2015, por primera vez para el idioma español bajo la traducción de Bárbara Rimgaila y la edición de Laguna Libros.

Cada uno de los seis relatos tiene un autor diferente, cada uno una voz distinta que hace un testimonio personal sobre su experiencia como deportado, y cada uno tiene un tono y un estilo mejor o peor logrado para hacerlo. A excepción de una persona, quienes relatan no son escritores de profesión, pero hay en todos los relatos la honestidad de quien tiene una historia por contar y la creencia de que esa historia merece la pena ser escuchada. Hay relatos de infancia, los hay de adolescencia; y hay también de paternidad y maternidad y orfandad; todos con el punto de encuentro de ser arrancados de la tierra contra su voluntad, y llevados a un entorno que tanto política como naturalmente es hostil, frío y duro. A lo largo de los testimonios aparecen elementos comunes: el asalto y la privación de la libertad; el viaje en tren durante semanas hasta Siberia, en ocasiones en el borde mismo del círculo polar ártico; la confusión, la separación de los seres queridos; el hambre, el hacinamiento, la disentería; los trabajos forzados; el frío, el suelo congelado donde es improbable cultivar comida o enterrar a un muerto; la humillación; el anhelo del hogar y de la patria; los piojos; el rechazo de los rusos en el cautiverio y de los compatriotas al regreso; el blanco del invierno; el silencio; el hambre primero y de nuevo el hambre después.

Toda esta galería de elementos reiterados funciona efectivamente en el libro como una metonimia, una muestra representativa de lo que es la deshumanización de un genocidio, y la profunda humanidad que demuestran quienes lo padecen para sobrevivirlo. La suma de los textos es exitosa porque mantiene al lector atento e interesado, pertinente porque trae a la luz un evento histórico desconocido e invisibilizado, y conmovedora porque demuestra hechos de humanidad y dignidad donde a toda costa se intenta arrebatar a las víctimas de ambas cosas, como, por nombrar un solo episodio, cuando los verdugos despojan de su ropa a los hombres encarcelados y los obligan a desfilar desnudos ante las mujeres, niñas y ancianas encarceladas, y lo que ellas escogen hacer ante el espectáculo es mantener la mirada solidariamente alta, sin verlos, sin seguir el juego de la humillación.

Pero no todo es impecable en Voces en el hielo. Aunque su traductora hizo un trabajo a consciencia en la traducción directa del lituano al español, hay errores atroces en la redacción del contenido, en la puntuación y en la digitación: comas entre sujeto y predicado de las oraciones; inconsecuencias temporales en la narración de las historias; gerundios mal usados; un abuso increíblemente molesto de los diminutivos; erratas de tipografía que se habrían evitado fácilmente con una lectura editorial juiciosa; y unos adjetivos estorbosos, feamente colocados, donde los estómagos vacíos se convierten en los “vacíos estómagos”, y los proyectos humanitarios en los “humanitarios proyectos”. De la revisión editorial de este libro hay mucho qué desear.

Y sin embargo, con todos los errores de escritura y edición, Voces en el hielo encuentra la manera de atrapar a los lectores con su tenacidad y su honestidad, con la resiliencia y la resistencia de la dignidad. Algunos tratarán de justificar la existencia de este libro en Colombia como un espejo distante de nuestros propios conflictos, como una coyuntura oportuna para el proceso de paz que atravesamos y con un posible escenario de posconflicto, construcción de memoria y reconciliación. Y podría ser. Pero lo cierto es que la existencia de los buenos libros no necesita justificación. Los hechos de humanidad son universales, y de igual manera lo es la buena literatura y la buena reconstrucción de la historia a través de la escritura.

Voces en el hielo

7.5

Calificación

7.5/10

Por qué Sí

  • Por lo desgarrador y conmovedor de sus relatos, que le da un ritmo veloz a la lectura. Por los mapas, las notas de traducción juiciosas, los comentarios atinados y un contexto histórico y geográfico necesario. Por la delicada capa poética de la reiteración del hambre, el frío, el pan duro, el silencio, el blanco y los desiertos congelados, que hacen del conjunto de relatos una elegía, un ubi sunt del hogar, de la inocencia perdida, de la tranquilidad y del sosiego.

Por qué No

  • Por errores ortográficos y sintácticos ridículos. Por diminutivos y adjetivos empalagosos. Por una revisión editorial desatenta. Por una introducción de Antanas Mockus tan desinteresada que desmerece el libro que introduce.

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