una pastelería en tokyo destacada

Título original: An
Directora: Naomi Kawase
Duración: 113 mins
Estreno en Colombia: Mayo de 2016

U
na pastelería en Tokio está basada en el libro del mismo nombre escrito por Durian Sukegawa. Dirigida por Naomi Kawase, sigue las mismas líneas de otros de sus trabajos, explorando la vida íntima de los personajes y resaltando la forma en la que las rupturas o momentos difíciles moldean sus vidas. Tanto como lo ha hecho con su vida personal en documentales como En sus brazos o Katatsumori, en Una pastelería en Tokio Kawase explora la cotidianidad de personajes que han sido marginados de la sociedad y se centra en cómo ellos conviven con su condición y encuentran placer en aceptar su identidad.

La película cuenta la historia de Sentaro, el propietario de una tienda de un tipo de pasteles llamados dorayakis (estéticamente parecen arepuelas rellenas de bocadillo) que son hechos con un relleno dulce de fríjoles rojos llamado An. Una anciana llamada Tokue ve el aviso que anuncia que necesitan ayuda en la tienda y le pide a Sentaro que la deje trabajar allí. Él se niega, le insiste que es muy débil y además se fija en sus manos y nota que están rojas y un poco deformes. Después de insistir en varias ocasiones, Tokue empieza a trabajar con Sentaro, pero él trata de evitar que ella se relacione con los clientes debido a la deformidad de sus manos. Finalmente, los clientes se dan cuenta de esto y dejan de ir a la tienda por lo que Sentaro es obligado por la dueña a decirle a Tokue que ya no puede seguir trabajando con él. Paralelamente una niña de colegio llamada Wakana, que visita la tienda con frecuencia, presencia lo que pasa entre Sentaro y Tokue, e interviene sutilmente en sus interacciones.

Esta es la base sobre la que Kawase trabaja las tres historias y empieza a explorar las vidas de los personajes. Debido a que la pastelería los llevó a encontrarse, sus vidas por fuera de la tienda cambian y se hace posible conocer las rupturas en sus vidas que hacen que cada uno sea como es. Por un lado, Sentaro es un hombre amable pero callado, que no sonríe a menudo y que impone una barrera que impide conocerlo más allá de su trabajo como pastelero. Por otro lado, Tokue es una señora extraña pero tierna, que ama los árboles de cereza pero que no le gusta hablar de las cicatrices de sus manos. Finalmente, Wakana es una niña curiosa de colegio que disfruta estar en la tienda de Sentaro pero que al parecer tiene problemas en su propia casa.

Estos personajes son desconocidos que logran una conexión causada por visitar la pastelería. Debido a sus vidas privadas generan una serie de relaciones que resultan un poco confusas al principio pero que se van dilucidando a medida que avanza la película. La cercanía entre los personajes no se hace visible por medio de fuertes muestras de afecto sino por sutiles sonrisas o halagos que muestran un lazo que va fortaleciéndose y que convierte a la tienda en una necesidad y una fuente de buenos sentimientos para ellos.

Cada personaje llega a un punto en el que le es imposible seguir escondiendo e ignorando su vida privada, ya que su conexión con los otros personajes ha logrado traspasar las barreras impuestas, no sólo entre ellos sino barreras que se reflejan en la forma en la que cada uno se comporta y percibe su vida. Sentaro se ve impulsado a enfrentar su pasado cuando le dice a Tokue que no puede trabajar más con ella, explora la forma en la que él también ha sido puesto de lado por la sociedad y cómo él hizo lo mismo con Tokue. Por su lado Wakana decide dejar su casa y con ella sus problemas. Esto lleva a que Sentaro y Wakana visiten a Tokue en su casa y comprendan de dónde viene y lo que ha vivido, recluida la mayor parte de su vida en un sanatorio médico por una condición particular.  La relación que estos personajes generan es de enseñanza mutua y cada uno trata de comprender cómo encontrar la felicidad en las cosas simples del mundo que los rodea. Tokue, siendo figura fundamental de esta enseñanza, deja de lado su vida de exclusión y rechazo para apreciar los árboles de cereza y la relación que forjó con Sentaro y Wakana.

Esta relación entre la vida privada y los momentos que ellos comparten juntos es evidente en términos estéticos y se ve reflejada en la forma en la que se emparejan las emociones con los colores de las tomas: los momentos íntimos de los personajes, que es cuando los personajes se sienten solos o están tristes, son oscuros mientras que cuando están en la pastelería o comparten algún espacio los colores son brillantes y cálidos, asemejando la cercanía e importancia que tienen los personajes entre sí.

Esta es una película para sentir. He escuchado varios comentarios que dicen que la película ni quita ni pone, pero yo no estaba pensando entrar al cine y salir como una mujer renovada o una mejor persona. Para mí Una pastelería en Tokio sirve como excusa para pensar en lo que en la cotidianidad se ignora. Sirve para reflexionar sobre los comportamientos que adoptamos al vivir en un ambiente de ciudad. La película conecta al espectador con sucesos habituales como las miradas que se cruzan incómodamente y se ignoran, o las disculpas que no se piden cuando empujamos a alguien sin querer en el Transmilenio. Estas cosas que hacen que la ciudad se pueda convertir para algunos en un espacio poblado, pero solitario. Como es el caso de la historia de los tres personajes principales que se encuentran en un espacio tan cotidiano como esta pastelería, que los lleva a enfrentarse a sí mismos y a sus condiciones para poder liberarse de la exclusión a la que se enfrentan y aprenden a admirarse con las pequeñas cosas de la vida.

Una pastelería en Tokio

Una pastelería en Tokio
8.5

Por qué Sí

  • - Porque aparte de ser una película estéticamente agradable, invita al espectador a cuestionar los comportamientos cotidianos. También es interesante que la película está situada en un entorno tan cotidiano como una pastelería y nos presenta cómo un momento puede tener un gran significado en la vida de las personas.

Por qué No

  • - Puede que la historia resulte hiper- sentimental para algunos (los mismos que pueda que amen a Titanic y se les haya desgarrado el corazón cuando Rose no se corrió un poquito para que Jack se salvara), pero este es un sentimentalismo bien desarrollado y debería dársele la oportunidad a la película.

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