Destacado escritores jóvenes menores de 40 Filbo 2016
Recomendaciones de libros de escritores jóvenes (menores de cuarenta años) para la Filbo 2016.
E
n la Feria Internacional del libro de Bogotá no es extraño sentirse algo perdido en tantos metros cuadrados. El plano de la feria puede ser una buena indicación espacial, pero dice poco de literatura. Con tantos arrumes de libros donde los buenos escritores se confunden con los manuales de autoayuda (que ahora vienen ilustrados) algunos visitantes se desesperan. Terminan agazapados viendo los libros y los autores de siempre, que por ello no son menos interesantes, y en el peor de los casos invierten su dinero en el puesto de “lleve su nombre en chino”.

En medio de tantas posibilidades literarias, hay un buen número de autores jóvenes que esperan llamar la atención en las estanterías de la Feria. Para no entrar en confusiones, entenderemos por jóvenes aquellos escritores que al día de hoy son menores de cuarenta años. Se podrían decir más cosas de la juventud y problematizar la categoría (no reducirla a una cuestión de edad o de generación), pero esta mirada no es del todo arbitraria.

los catálogos editoriales se han engrosado significativamente con nombres de escritoras jóvenes muy bien reseñadas.

Los jóvenes deben resolver una serie de temas personales, familiares y profesionales que aparecen tras terminar los estudios universitarios. No resulta una sorpresa saber que las artes y las humanidades son carreras mal remuneradas y con bajas oportunidades laborales en Colombia: en los rankings de las profesiones mejor pagas, estas carreras ocupan los últimos puestos. Incluso, en algunos listados ni siquiera se encuentran mencionadas dentro de los escalafones salariales.

Por supuesto que este hecho incluye a los jóvenes escritores, pues ser escritor implica una relación problemática con el mundo laboral, con las aspiraciones y las necesidades económicas de la vida adulta. No pululan las ofertas laborales para ser un novelista, y por ello el mecanismo clásico es hacer del pasatiempo nocturno una profesión, un oficio del que se pueda vivir. Hay un salto providencial entre el manuscrito que se pierde en los archivos de Word y el libro que se vende en una feria. Esto implica angustias, renuncias y temores, pero también la esperanza de tener algo más que un blog y lograr vivir de ordenar e imprimir palabras.

La pregunta no es nueva. En una entrevista al escritor británico George Orwell sobre el dinero necesario para vivir de la literatura (especialmente para uno que recién comienza), Orwell reconocía que llegar a ser un escritor de clase media ya era bastante logro. Es decir, poder pagar una habitación, los servicios básicos, proveerse alimentación, libros y algunas salidas con amigos, pues él las considera fundamentales para el ejercicio creativo. Orwell reconoce que muchas veces no es suficiente con dedicarse a la escritura: el dinero no alcanza y la competencia es alta. Un trabajo extra muchas veces aparece como una necesidad.

Aunque Orwell murió hace más de sesenta años, el tema tiene absoluta vigencia. ¿Cómo convertirse en escritor y no morir en el intento? En Latinoamérica algunas voces jóvenes han logrado encontrar su lugar en la literatura. Los hay bastante precoces como el chileno Diego Zúñiga, que escribió su primera novela (Camanchaca) cuando apenas tenía 22 años. Difícil no sentir algo de envidia, especialmente porque parece que la literatura y el periodismo le dan para vivir. También está Fernanda Trías, la escritora uruguaya que este año cumple sus 40, y que se radicó en Bogotá gracias a que, picando de un lado y de otro, ha podido darse su lugar en esta ciudad. Alguien le decía que nadie es profeta en su propia tierra.

Entre ellos hay una polifonía de voces y de temas, de intensiones literarias y de experimentación con la narración. La experiencia subjetiva está presente y el yo cobra un lugar fundamental, pues en buena medida parten de asuntos personales y familiares, sin llegar a géneros autobiográficos. Y no está de más resaltar que las mujeres han logrado un lugar mucho más visible: los catálogos editoriales se han engrosado significativamente con nombres de escritoras jóvenes muy bien reseñadas.

Por eso hay que comprar a los jóvenes. Y, entre más jóvenes, mejor. El que una editorial pequeña o grande apueste por estas voces, y que ellas encuentren eco entre el mercado de los compradores de libros, hará que el mundo editorial le permita a estos escritores y a los que vengan aumentar sus posibilidades de ganarse la vida entre personajes e historias.

Por eso, para que no se sienta tan perdido en la feria y le pueda apostar a los jóvenes, esta es una recomendación literaria que también puede compartir con ese amigo suyo que sueña con ser escritor.

Siete casas vacías, de Samanta Schweblin

Editorial Páginas de espuma

Siete casas vacías, de Samanta Schweblin  (Editorial Páginas de espuma)

Es una porteña radicada en Berlín y tiene 38 años. El año pasado publicó este libro de cuentos que ganó el Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero. En Siete casas vacías habita la locura, principalmente entre personajes de mujeres, en las que pequeñas manías desembocan en grandes consecuencias que dejan al lector en una especie de shock. Puede que le den ganas de hacer alguna excentricidad luego de leer a Samanta, una de las mejores narradoras contemporáneas en español.

La azotea, de Fernanda Trías

Laguna Libros

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A Fernanda la estalquié (¿cómo es en español?) algunos días por Facebook y su ser virtual me cayó bien. Antes supe de ella en un desayuno de prensa de Laguna Libros en el que presentaron su novela La Azotea. Y quedé flechado, tanto, que la propuse para un club de literatura depresiva. Esta novela presenta la relación confusa entre una mujer, su hija y su padre, atrapados voluntariamente en una casa que cada día se va reduciendo más hasta casi consumirlos. El lector siente la atmósfera, la oscuridad pesada, y va desenvolviendo con un ritmo poético aquello que los personajes se traen entre manos. Fernanda lanzará en la Feria su libro de cuentos “No soñarás con flores”, que desde el título ya suena bastante bien.

Lee aquí la reseña parceril completa.

Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, de Maximiliano Barrientos

Editorial Periférica

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Nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Tiene 36 años y publicó en el 2011 este libro que no es su obra más reciente. Fotografías tuyas cuando empiezas a envejecer se vale de un registro bastante juvenil en el que la construcción narrativa se asemeja a la fotografía: una escena aparentemente congelada revela detalles de la vida de los personajes, en donde la pérdida y la melancolía de lo que no fue reverbera en cada fragmento. Es una colección de relatos (o historias), que no llamo cuentos porque me parece que son algo más. Maximiliano logra con este libro un experimento literario cargado de una belleza fugaz.

Racimo, de Diego Zúñiga

Editorial Random House

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Este chileno es el más joven del grupo. Tiene 29 años muy bien llevados: periodista cultural y de arte, y escritor precoz que se ganó un lugar literario con su primera novela Camanchaca (2012), bella y muy bien recibida. Racimo es su segunda novela, y los segundos libros siempre son interesantes de leer. Hablan de la continuidad o de tempranas rupturas que a veces terminan en desaires. Racimo es una novela medio policiaca, medio crónica, medio denuncia social, sobre una serie de asesinatos de niñas en Alto Hospicio, al norte de Chile, y dos hombres que están tras las pistas. Es una historia potente, narrada desde la intimidad, los miedos y prejuicios de los personajes, pero que a veces parece un nudo a medio camino por resolver. Insisto: hay que leer segundas obras.

Puertas demasiado pequeñas de Ave Barrera

Laguna libros

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Nació en Jalisco y eso ya es bastante atractivo. Tiene 36 años y ha anotado varios puntos en la literatura infantil. Pero esta novela no hace parte de ese sub-género. Puertas demasiado pequeñas es la historia de un pintor llevado de tanta pobreza, que se dedica a la reproducción de cuadros del renacimiento para poder llegar a fin de mes. Conoce a un millonario dedicado al tráfico de antigüedades que le da un vuelco de cangrejo. La primera parte de la novela va lenta, sin detalles que resulten particularmente interesantes, pero estalla en una segunda parte de gran calidad literaria, personajes memorables y un último párrafo que merece publicarse en Facebook una vez termine la lectura.

Los estratos, de Juan Cárdenas

Editorial Periférica

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Este payanés es uno de los consentidos de la crítica literaria, y se lo merece. Los estratos es la novela de un hombre atormentado por su cabeza y por un pasado que se le aparece de manera extraña; su matrimonio se le desgaja y su estabilidad económica se reduce. En la selva encuentra el recuerdo de su nana en medio de una extrañeza que de cierta manera lo redime. Juan Cárdenas no trivializa lo exótico de la selva, se arriesga con la narración a varias voces, con el habla regional, con una lectura sociológica y filosófica de la clase social, la etnicidad y la política, sin ponerse mamerto o irse innecesariamente por las ramas. Es un escritor de 36 años, inteligente y guapo. Cómo no leerlo.

Mira aquí la reseña en video -booktube- de otro libro de Juan Cárdenas: Ornamento y lee aquí una entrevista al autor.

Tartamudo, de Sebastián Bejarano
Editorial Animal Extinto

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Este artista plástico tiene 29 años y se decanta por los géneros extraños. Su libro es una colección de ideas y de fragmentos imaginados sobre un tema poco recurrente: la tartamudez. El personaje principal es el tema en sí mismo, y se propone como un experimento literario, tanto formal como narrativo, que se acerca más al libro de artista. Está lleno de referencias a otros autores, literatos y académicos, sin caer en el esnobismo del “citólogo”: el que se dedica a citar académicos para parecer más inteligente que los demás. Una rareza.

Cosas Peores, de Margarita García Robayo

Editorial Alfaguara

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Es una cartagenera de 36 años, sin duda una de las voces jóvenes más importantes. Primero leí su novela corta Hasta que pase un huracán, y me encantó. Es la historia de una mujer inconforme con sus circunstancias, en la que Margarita no le teme a la velocidad narrativa y al humor, sin olvidarse de la complejidad humana de los personajes (tiene apuntes maravillosos, cito como me acuerdo: ¿Qué quiere ser cuando grande? Extranjera). Cosas peores es un libro de cuentos ganador del Premio Casa de las Américas (2014), y narra historias que inician derrumbadas y que siempre pueden salir peor. En medio del humor o el caos, los personajes difícilmente encuentran sosiego y tranquilidad, como el excelente relato sobre Titi, un niño que sufre de obesidad.

Gramática pura, de Juan Fernando Hincapié

Editorial Rey Naranjo

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Juan Fernando es un bogotano de 36 años. Esta novela la publica Rey Naranjo, una de las editoriales independientes colombianas con las apuestas literarias más arriesgadas. Gramática Pura se centra en Emilia, una bogotana que se dice a sí misma “niña bien”, obsesionada con dar lecciones de gramática mientras va contando sus días juveniles entre Bogotá y Estados Unidos. Este es un manual para escribir correctamente en español (muy útil), y de paso enterarse de la vida de una niña que puede resultar bastante irritante, pero que entre tanta opinadera algo de gracia se le asoma.

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