Paciente reseña

Título: Paciente
Director: Jorge Caballero
Año: 2015
Duración: 70 mins.
Estreno en Colombia: abril de 2016

P
aciente no es sólo un documental. Su origen está en un trabajo de investigación de tres años que culminó en un proyecto transmediático compuesto por un libro de crónicas, un juego interactivo, una compilación de nueve cortometrajes dirigidos por nueve documentalistas colombianos y el largometraje de Jorge Caballero, el primer documental colombiano en competir en IDFA, quizás el festival de cine documental más importante del mundo.

 En “Paciente”, nos instalamos durante unos meses en el Instituto Nacional de Cancerología para seguirle los pasos a Nubia, una mujer que acompaña día tras día a su hija en su lucha contra el cáncer. Es claro que el director comprende las complejidades y los problemas inherentes a contar una historia ajena, pero su manera de hacerlo es en exceso cuidadosa, tanto que es lamentable que no haya querido tomar más riesgos. “Paciente” hace parte de un tipo de documental que ha sido llamado “observacional”, donde el documentalista busca que su intervención sea mínima para pasar casi inadvertido por el espectador. En “Paciente” no escuchamos nunca la voz de un narrador, no hay entrevistas ni imágenes de archivo. El enfoque está en Nubia, en su relación con su hija y en su enfrentamiento silencioso a un sistema de salud incorpóreo. La cámara busca tornarse en un seguidor invisible que capte la crudeza de la realidad.

Estos cortometrajes aprovechan las posibilidades del lenguaje cinematográfico para lidiar con el tema de la salud y, presentados en conjunto, entregan un poderoso mensaje de denuncia.

Caballero tiene claro, sin embargo, que el hecho de no intervenir abiertamente en su historia no implica que no esté moldeándola todo el tiempo, decidiendo qué grabar y qué no, qué mostrar y qué no, y de qué manera mostrarlo, y hace un esfuerzo por evitar abusar de su posición de poder. El documental evita caer en cualquier trampa ética: que no quede la menor duda de que los personajes en el documental no son un instrumento de los realizadores para promover su mensaje. No son objetos, son sujetos, y merecen ser respetados y dignificados. “Paciente” respeta los momentos de privacidad de Nubia, rara vez muestra su tristeza y se esfuerza por evitar mostrar en cualquier momento a su hija.

Es claro que respetar y dignificar a sus sujetos no es algo negativo. Pero en este caminar en puntillas constante, la historia pierde fuerza y propósito, y surge una pregunta: ¿era esta la mejor manera de contar esta historia? Los nueve cortometrajes del proyecto “Paciente”, ninguno de los cuales supera los 5 minutos, ofrecen una variedad inmensa de maneras de presentar las historias de nueve pacientes en relación con el sistema de salud. Y aunque, como en cualquier compilación, el resultado es desigual, los documentalistas se permiten jugar con el medio de maneras interesantes.

Juego1

La propuesta transmedia incluye además del documental nueve cortometrajes, un webook, y un videojuego.

En “Hay que ser paciente”, Luis Ospina juega con la edición repitiendo fragmentos del discurso de su paciente una, dos y tres veces, resaltando la circularidad de su experiencia; en “Daris”, Ana Salas juega con la figura del documentalista con relación al sujeto, fusionándose visualmente con él, resaltando que la enfermedad no conoce posición social; en “Francisco Cuidador”, Simón Hernández juega con la temporalidad y entremezcla imágenes de un hospital en construcción (¿o destrucción?) con el testimonio de su paciente. Estos cortometrajes aprovechan las posibilidades del lenguaje cinematográfico para lidiar con el tema de la salud y, presentados en conjunto, entregan un poderoso mensaje de denuncia. Se permiten, además, experimentar con las imágenes de sus sujetos sin llegar nunca a irrespetarlos.

El mismo Caballero tiene en el documental unos toques brillantes que elevan el discurso y que nos hacen añorar por un “Paciente” que se preocupe menos por lo políticamente correcto y por construir una ilusión de realidad, sin darle importancia al hecho de que la presencia física de la cámara determina y modifica lo que sucede mientras graba (las escenas con los doctores, en particular, tienen una extraña sensación de teatralidad, con Nubia a un lado y el doctor al otro, en una posición en la que la cámara pueda registrar sus expresiones).

En una escena, mientras Nubia espera en silencio a que una persona le entregue un medicamento, la dejamos de escuchar a ella y escuchamos a una mujer a su lado, a pesar de no estar enfocada, con una voz desgastada, llegada al límite, pidiendo una solución a su propio problema. En otra escena, la cámara se aleja de Nubia por la ventana del cuarto del hospital y nos muestra una impactante imagen de muchas ventanas anidadas en una pared, cada una con su propia historia. Una tercera escena sigue a Nubia en una carrera contra el tiempo por los pasillos del hospital, que se convierten en visiones de una película de terror. Son momentos en los que Caballero se aleja de los requisitos formales del tipo de documental que escogió hacer, pero que golpean con mayor contundencia.

“Paciente” es un documental que se mueve entre ser un estudio de un personaje y ser una denuncia a una situación social, entre lo políticamente correcto y los límites formales de un tipo de discurso cinematográfico. Pero este excesivo cuidado en cada detalle le resta a la historia el impacto que pudo haber tenido con una aproximación más libre. Un documental importante pero no fundamental.

Paciente

Paciente
6

Calificación

6/10

    Por qué Sí

    • - Porque trata un tema importante, necesario, que pocas veces se ha abordado desde el cine colombiano. Porque es una pieza más de un proyecto bien investigado y bien pensado con buenos contenidos.

    Por qué No

    • - Porque se siente muy contenido y controlado, y al final se queda en un limbo entre la denuncia social y la exploración de un personaje.

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