Lucy Poster

Título: Lucy

Director: Luc Besson

Año: 2014

Duración: 1hr 30 min

Estreno en Colombia: septiembre de 2014

Parecería muy inteligente hacer la analogía entre Lucy como el primer enlace evidente de la evolución humana y una Lucy rubia y despampanante (e inteligente, ¡por fin!), como conector entre un estado de la humanidad “inferior” y otro, si se quiere, un poquito más autoconsciente del universo. Sólo un poquito. Ya les explico un poco más: precisamente, cuando me senté a ver Lucy me di cuenta de que, si la película se hubiera valido solamente de las metáforas que utiliza, hubiera sido un experimento estético realmente interesante. Hasta que quisieron meter ciencia.

La película trata sobre una norteamericana llamada Lucy, quien estudia en Oriente y, tras haber salido casualmente con otro norteamericano en una noche de parranda, se ve envuelta en el tráfico de una droga muy curiosa: un producto derivado de químicos naturales que aumenta exponencialmente la capacidad cerebral del ser humano. Una cápsula de esa droga estalla dentro del cuerpo de Lucy y, a través de la película, su porcentaje cerebral va aumentando a medida que enfrenta pericias y villanos mafiosos y su lado emotivo se va consumiendo rápidamente. Todo esto, claro, coronado por la presencia casi gratuita de Morgan Freeman como reliquia científica de la época.

Normalmente no veo los tráilers antes de ver las películas, precisamente porque muestran lo “más rico” de ellas. Una vez lo vi, les digo que no es así: nada del tráiler da cuenta de las ricas metáforas visuales y la estética gráfica impecable que son utilizadas en la historia, junto con el estar tan bien calculadas con la situación que representan. Esta forma juguetona de explicar los significados detrás de los procesos que llevan a Lucy a utilizar el 100% de su cerebro cae derrotada frente a ese mismo porcentaje: la afirmación de Morgan Freeman de que “el ser humano sólo utiliza el 10% de su cerebro” es un mito urbano. Pero no hay que reprocharle a la película el haber utilizado este mito como realidad; de otro modo, la trama en sí ni siquiera funcionaría. El problema fue que, dentro del mismo mundo planteado en Lucy, ni siquiera este mito es bien utilizado. La trama escala a proporciones tan infinitas como infinitamente predecibles, y comienza a generar un thriller que pone los pelos de punta durante la primera parte de la película y, una vez Lucy comienza a poner cara de picarona luego de una convulsión en el techo, ¡en el techo, señores!, todo baja en picada. Me pareció curioso que Royal Cinema clasificara la película como Thriller / Acción, porque eso es lo que sucede precisamente en ella: te atrapa en el suspenso y, el resto del tiempo, se vuelve activamente explosiva y algo insustancial.

La ciencia y la estética gráfica no logran reconciliarse en Lucy sino para dar una lección sobre qué hacer con nuestras vidas como seres humanos dentro de la ignorancia que nos sobrepone todos los días. Si quieren conocer el propósito de nuestro existir según Darwin, una pizca de ciencia ficción y, por qué no, un guiño de Morgan Freeman, vean Lucy.

Por qué Sí Lucy: Porque utiliza unas metáforas visuales muy poderosas y evidentes, que están usadas inteligentemente en el desarrollo de la narración. Porque es una buena película de acción con reflexiones que normalmente este tipo de películas no incluyen. Porque Scarlett Johansson actúa impecablemente. Si le gustan los juegos entre el neón y la tridimensionalidad, mírela. Si quiere ver algo muy parecido a Taken, otro trabajo de Luc Besson, este también es su lugar.

Por qué No Lucy: Porque es decepcionante en su narrativa, no pareció estar tan bien pensada como prometía. Si quiere ver un thriller, no vea Lucy; y mucho menos si está estudiando Biología, y mucho menos si esa Biología es evolucionista. Tampoco vaya a verla si extrañaba algún papel excepcional de Morgan Freeman.

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