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Título original: The Hunger games: Mockinjay – Part 2
Director: Francis Lawrence
Duración: 137 mins.
Estreno en Colombia: noviembre de 2015

H
a sido una historia de más tres años. Los Juegos del Hambre es la serie de películas y libros para jóvenes más exitosa desde Harry Potter; por lo tanto, sería un error cavernario tildarla de entrada como el final de “otra saga adolescente más”. Algo ha debido tener para cautivar a tanta gente, mucha de la cuál acompañó su adolescencia con la saga, desde el primer libro publicado en 2008 hasta la última de las películas, estrenada hace unos días. Para bien o para mal, estamos asistiendo al término de una de las historias más representativas y lucrativas de la industria en la primera veintena del siglo XXI. Para bien o para mal, LJDH Sinsajo – parte 2 es sumamente relevante.

Los hechos nos sitúan en el desenlace de la revolución que tiene lugar en Panem. Los doce distritos que componen esta sociedad están ahora en guerra abierta contra el gobierno central de El Capitolio. En medio de la guerra física, Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), el símbolo de la revolución por haber ganado Los juegos del hambre (representación alegórica de una guerra en la que adolescentes se matan literalmente unos a otros) y por haberse enfrentado luego contra el Presidente Snow (el Jefe de Estado), libra ahora una guerra propagandística para ganar adeptos a la causa. Mientras sus amigos pierden su vida en el frente, Katniss está obligada a filmar “propos” teatrales que parecen guerra pero no lo son. Frustrada por su participación artificial, Katniss se escapa junto con su amigo Gale Hawthorne (Liam Hensworth) para integrarse con las tropas en la toma definitiva del Capitolio. El objetivo de Katniss es quitarle la vida por mano propia al presidente Snow, el culpable de la desigualdad y la barbarie en Panem, y el torturador de su otro amigo, prospecto amoroso y competidor en los Juegos del Hambre Peeta Mellark (Josh Hutcherson).

El núcleo de la película está en el camino que recorre el equipo de Katniss, al que luego se integra Peeta, para llegar al Capitolio: una pista de obstáculos absolutamente inverosímil que el presidente Snow pone en las calles de la ciudad para matar a los rebeldes (en lugar de usar soldados y armas reales), con el único fin de mantener coherencia en el título de la saga, que se traduce en la declaración obvia y gratuita de un personaje secundario al ver los obstáculos: “Bienvenidos a los 76avos Juegos del Hambre”. A este espectáculo tedioso asistimos durante tres cuartos de la película con el fin de averiguar 1): Si Katniss va a matar a Snow, y cómo. 2) si los rebeldes van a ganar y si su jefa, también sospechosa, va a reinar democráticamente. 3): Con quién se va a quedar Katniss en los Juegos del Hambre que libra su corazón, si con Gale o con Peeta. y 4): Qué personajes importantes van a morir en la batalla final.

LJDH Sinsajo parte 2 tiene los elementos adecuados para terminar una saga satisfactoriamente, pero los desaprovecha porque no sabe racionarlos y distribuirlos.

Pues la película nos tortura bastante para averiguar esas cuatro cosas. Con un trayecto aburridísimo en el que no pasa nada —apenas unos personajes insustanciosos que le dicen a Katniss cómo posar ante las cámaras— y una curva emocional pesadísima en la que todo el mundo está deprimido a toda hora, la mayor parte de la película lo aplasta a uno de tedio antes del desenlace. Y cuando después de dos besitos irrelevantes, una o dos explosiones que no impactan y una secuencia con zombis-mutos que no tiene sentido (¿desde cuándo hay zombis en LJDH?) llegamos a lo que queríamos ver, el desenlace es tan apresurado y tan confuso que apenas podemos entender lo que pasa, pero no tenemos tiempo para emocionarnos por ello. Decimos ah, sí: el enfrentamiento final fue así, el bando que ganó fue aquél, el gobernante que quedó fue tal, el personaje que murió fue cuál y el amor que escogió Katniss fue chan. Ahhh. Pero nada de eso es muy impactante emocionalmente. No sentimos el pico de emoción que el final de la saga reclamaba a gritos. Salimos de la sala pensando en la próxima saga, y no abrumados por ésta que termina.

Digamos que LJDH Sinsajo parte 2 tiene los elementos adecuados para terminar una saga satisfactoriamente, pero los desaprovecha porque no sabe racionarlos y distribuirlos. En lugar de hacernos sentir que estamos en una guerra, nos tiene todo el tiempo mirando unos planos cerradísimos de tres o cuatro personas. No hay soldados ni confrontaciones, y todo el espacio de pantalla lo ocupan otros primeros planos de Jennifer Lawrence haciendo cara de preocupación y diciendo unos discursos desteñidos y blandengues. La resolución amorosa es torpe e intempestiva, y lo mismo pasa con la resolución política del conflicto. En esta última entrega queda muy poco de lo que hizo la primera LJDH emocionante: la acción, la construcción juiciosa de los elementos políticos de la distopía y una tensión amorosa bien detallista; en lugar de eso tiene mucho de lo que empezó a diluir la emoción de la saga desde Sinsajo parte 1: un hastío generalizado que hasta se ve en las interpretaciones de los actores. Es un final bastante pobre para un comienzo tan rico. [Ver aquí la crítica de Sinsajo – parte 1]

Muchas cosas han pasado desde el estreno cinematográfico de Los juegos del hambre en 2012. Tres películas después cambió la audiencia, cambió la vida de los actores (en especial la de Jennifer Lawrence) y cambiaron también los personajes de la historia. Cambió la forma de hacer las películas, porque las últimas dos se enfocaron explotar en pantalla la cara de Lawrence, y no el entorno en el que su historia cobraba sentido.

Pero mal que bien, es el final de una historia que nos tuvo pendientes durante cuatro años (durante siete a los lectores de los libros) y merece nuestra deferencia. Algo de satisfacción sentimos al terminar de ver la película, así sea porque una parte de nosotros sí la disfrutó, o porque nos dio alivio que ya se hubiera terminado.

LJDH SInsajo - parte 2

6

Calificación

6.0/10

Por qué Sí

  • Por cultura general. LJDH es ya un referente generacional y es apenas razonable, por todo el tiempo que le invertimos y por todo lo masiva que fue, ir a ver el capítulo final. Por las cosquillas adolescentes de saber a quién escoge Katniss Everdeen de entre sus dos prospectos amorosos.

Por qué No

  • Porque desaprovecha sus elementos y vuelve una cosa tediosa al principio y apresurada al final lo que debió ser un cierre bien distribuido, que nos diera en tres horas la emoción contenida de más de tres años. Mirándolo ya sin sentimentalismos, la película es un final que desmerece la atención que se le construyó alrededor.

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