La teoría del todo

Título original: The theory of everything
Director: James Marsh
Año: 2014
Duración: 123 min.
Estreno en Colombia: Enero de 2015

Cuando se hacen películas de entretenimiento sobre temas científicos, es común que los guionistas y los directores se vean en problemas para hacer entender teorías o conceptos sofisticados, y que muchas veces esos resultados terminen en explicaciones mediocres y cursis. Ya vimos hace unos años en la película Una mente brillante que el matemático forjador de la teoría de juegos John Forbes Nash (interpretado por Russell Crowe) es un genio porque tira libros gordos a la basura y veremos pronto, es una predicción, que en la película acerca del matemático pionero de la computación Alan Turing van a utilizar estrategias tramadoras similares, como de cine de acción, reemplazando la ciencia con banda sonora.

Esta reseña es acerca de otra película por el estilo, la biografía del físico Stephen Hawking, quien tiene como meta la bobadita de proponer “la teoría del todo”, una ecuación unificada que explique todas las cosas, o algo así. Una cosa exagerada, como una explosión de Transformers o una persecución de Rápido y furioso, una pedantería científica. Así que como es de esperarse por la mala explicación, al salir del cine, el espectador va a estar seguro de que Hawking intentó hacer algo gigantesco, heroico, genial, pero no va a tener muy claro en qué consiste esa teoría de todo. Algo tan vago como “salvar al mundo”.

Es por eso que La teoría de todo es un título engañoso, la teoría es irrelevante. Lo realmente importante en esta película son dos cosas: la complicada relación entre Hawking y su primera esposa, Jane Wilde (la película está basada en un libro escrito por ella), y las dificultades de la enfermedad degenerativa que ha acompañando a Hawking desde los veinte años. La película sale mucho mejor librada con respecto a esos temas, porque presenta de manera creíble cómo la pobre Jane tuvo que cuidar a su marido y dejar de lado sus propias ambiciones y cómo Hawking ha podido hacer muchas cosas sobrellevando con mucha fortaleza las dificultades que le ha impuesto su enfermedad, una parálisis motora en casi todo el cuerpo. Tal como lo pintan en la película, a pesar de vivir inmóvil y sin poder hablar (solo a través de un computador), Hawking es puro relax.

La película está bien ambientada, es fácil darse cuenta del paso de los años a través de la ropa de los personajes sin la necesidad de un “diez años después…”, y también está bien actuada, quienes tienen el papel de Hawking y de Jane son bastante creíbles. Aunque también hay personajes que sobran o que solo están para explicar la trama.

Hay una cosa que para algunas personas puede resultar un acierto de la película y para otras un total fracaso: la falta de picos emocionales en la historia. En La teoría de todo no hay momentos de catarsis, las cosas nunca explotan ni tocan fondo en las dos horas que dura la película. Hay dificultades, sí, pero no se presentan muy dramáticamente, e incluso en muchas ocasiones es difícil saber qué es lo que los personajes están pensando o sintiendo, solo hay insinuaciones del dolor. Hay una parálisis de expresión emocional. Si vemos el trabajo del director con buena fe, podemos pensar que es una visión muy realista de los humanos, quienes tenemos una condición muy particular que nos hace tragarnos nuestros propios sentimientos; si lo vemos con mala fe, hay un problema grave en la narración.

Para dejarlo en la mitad, digamos que es una película totalmente inofensiva. Dependerá de usted, parcera o parcero, decidir si inofensivo es bueno o malo.

Por qué Sí La teoría de todo: Porque presenta de manera esperanzadora y sin dramatismos exagerados la superación de la enfermedad de un personaje extraordinario. Porque, paradójicamente, es una visión tranquila de las dificultades familiares.

Por qué No La teoría de todo: Porque no se sabe bien en qué consiste esa teoría del todo, no hay explicaciones científicas. Porque, si está esperando ver un drama, la película es bien plana.

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