PAWN SACRIFICE

L
a jugada maestra, en inglés The pawn sacrifice, está basada en la historia real de los eventos que llevaron al campeón de ajedrez de Estados Unidos Bobby Fischer a enfrentar al campeón mundial ruso Boris Spassky durante el desarrollo de la Guerra Fría. Fue dirigida por Edward Zwick, quien anteriormente había dirigido Diamante de Sangre (2006) y en ella da continuidad a su gusto por ubicar sus películas en tiempos de guerra y relatar historias individuales dentro de estos escenarios. En este caso, para Zwick, Fischer representa a un héroe que, a pesar de sus problemas personales y el clima político de la época, logra la hazaña de ganar el título mundial de ajedrez contra la Unión Soviética.

Fischer, interpretado por Tobey Maguire, nació en Estados Unidos y es el hijo de una madre socialista y judía contra quien se rebela tras convertirse en una estrella del ajedrez a sus 20 años. La película muestra su camino al éxito, su ego, y una serie de problemas mentales que se van exacerbando a medida que se hace más famoso y se acerca al culmen de su carrera. El punto central de la trama es la partida que el protagonista juega contra Spassky en 1972, luego de haber derrotado a todos los rusos —para entonces considerados los mejores en el deporte y quienes sostuvieron el título por 24 años consecutivos.

La película tiene sus altos y bajos (como todo), pero una de sus fortalezas es que, a la hora de mostrar la preparación que Fischer hace para enfrentarse con Spassky, lo hace de forma que logra que el espectador comparta el sentimiento de presión bajo el que se encontraba Fischer. Muestra una faceta interesante que realza sus inseguridades y, tras una serie de intentos fallidos para enfrentarse a Spassky y que Fischer considera que son debidos a una conspiración contra él, se encuentran finalmente en el Campeonato Mundial de Ajedrez de 1972 en Reikiavik, Islandia.

Desafortunadamente la representación del torneo es uno de los obstáculos con los que Zwick se enfrenta en la realización, ya que, por un lado, presenta un deporte que es muy estático, a un público que podría o no conocer sobre ajedrez, y por el otro lado lo hace interesante, estresante y llamativo sin necesidad de ahondar en estrategias complejas del juego. En una escena Fischer es descrito como un Da Vinci del ajedrez haciendo jugadas de belleza inimaginable, y esto no es perceptible. En el intento de Zwick por enfrentar a este tipo de público variado, representa las jugadas mediante las descripciones que los espectadores dan de las partidas, específicamente basándose en los personajes que acompañan y aconsejan a Fischer. Ellos mencionan una que otra jugada con nombres pomposos que hacen que espectadores poco versados en las artes del ajedrez nos sintamos impresionados, pero con ganas de saber más de lo que está pasando. La sensación que surge al ver el torneo es de estrés (lo cual es bueno), pero la confusión y la incapacidad de saber qué significa esto en términos de la partida hacen que el público nos sintamos un poco ignorante y no deja que nos relacionemos bien con el momento.

A esto lo acompaña la forma un poco plana en la que el director decide aumentar la presión del juego. A pesar de que había un amplio preámbulo que generaba expectativa en cuanto al torneo, Zwick se centra en mostrar la presión de los jugadores en las partidas por medio de una serie de “tics” en sus caras. El director se enfoca en cómo los jugadores no se pueden concentrar durante la partida: por un tosido de un espectador, por la vibración de una silla en la que están sentados, por el sonido que hacen las cámaras que los estaban filmando; entre otras cosas, para explicar por qué uno u otro gana las partidas. Esto afecta la complejidad del juego o el trasfondo político e histórico de la competencia (al fin y al cabo era la Guerra Fría). Estas herramientas que Zwick utiliza para hacer énfasis en la “humanidad” de los jugadores lo que terminan haciendo es desprender al espectador de las partidas y nos ubica más en estos detalles que no resultan tan interesantes para la dinámica del campeonato.

La partida se intenta presentar como la batalla desarmada entre Estados Unidos y Rusia. Sin embargo, esto no se explora profundamente. Por el contrario, se usan referencias un poco superficiales al clima político mediante el uso de técnicas ahorrativas y simplistas como, por ejemplo, anécdotas como la de que un presidente llamó a felicitar a los participantes, o que el otro presidente pensó que habían ganado y entonces había abierto su botella de trago más fina en forma de celebración. No hay muchos elementos que hagan el esfuerzo por relacionar al espectador con los eventos que estaban sucediendo en el mundo; la Guerra Fría simplemente se evoca por una mención de la rivalidad superficial entre los estadounidenses y los rusos y su representación a partir de prototipos ya mandados a recoger, como el del gringo demente pero brillante y el de ruso enigmático, frío y calculador. Esto se pudo haber arreglado con un mayor uso de archivos reales, como recortes de periódico de la época o clips de noticieros que cubrían el evento. Sin embargo, el uso de estos archivos se redujo a mostrar, sobre el final de la película, algunas imágenes en donde se cuenta qué pasó con la vida de Fischer después del torneo.

La película en general es interesante y entretenida: hace que el espectador se estrese y le duela que Fischer se haya vuelto loco siendo tan brillante, nos pone del lado de Estados Unidos (tanto en el Campeonato como en la Guerra) y ofrece una actuación de Maguire que es sorpresivamente gratificante, porque el actor se esfuerza por tratar de mostrarse como una persona inmadura e inestable, y esto le sienta muy bien. Además, tiene la misma mirada un poco perturbadora de Spiderman, y aplicada al ajedrez funciona mucho mejor.

 

La jugada maestra: la guerra fría del ajedrez

La jugada maestra: la guerra fría del ajedrez
7

calificación

7/10

    Por qué Sí

    • - Porque cuenta una historia que es difícil de relatar y la hace interesante. Porque hay que ver a Tobey Maguire recuperarse de sus errores pasados y hacer un gran papel como loquito.

    Por qué No

    • - Porque podría haber ahondado un poco más en el contexto de la Guerra Fría para explorar las implicaciones de la famosa partida en sus distintas dimensiones (por ejemplo hablando de las repercusiones políticas que pudo haber tenido o no), o haber explorado la recepción del público al campeonato y el punto de vista ruso que, entre otras cosas, le ayudarían a la película a situarnos realmente en lo que fue llamado “El Match del Siglo”.

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