kung fu panda destacada

Título: Kung fu Panda 3
Directores: Jennifer Yuh y Alessandro Carloni
Duración: 95 mins.
Estreno en Colombia: marzo de 2016

L
as películas de kung fu tienen un encanto particular por sí mismas. Y más aquéllas súper occidentalizadas que reducen la filosofía del kung fu a unas reflexiones muy simpáticas y un poco superficiales sobre la disciplina, el trabajo duro, el autocontrol, la paciencia y la tolerancia, y el Yo en un sentido ontológico existencial. Aquí entran naturalmente Karate kid, unas cuantas clásicas desde Bruce Lee hasta Jackie Chan; incluso Matrix, y por supuesto Kung fu Panda.

En su tercera entrega, Kung fu Panda sigue explotando muy bien esa combinación ganadora entre lo impresionante de las secuencias de Kung Fu y aquella filosofía de autodescubrimiento y autodeterminación, con el plus indiscutible de la pirotecnia gráfica, no sólo de las tecnologías modernas de animación, sino también de la belleza de la pintura tradicional oriental que toma como referencia. En esta ocasión la franquicia del Panda falla en otras cosas, pero lo que venía haciendo bien hasta el momento lo sigue haciendo bien; muy bien. Y eso basta para que siga valiendo la pena.

Ahora que Po (Jack Black) se ha convertido en el Guerrero Dragón y ha conseguido por fin la paz interior, se enfrenta en esta ocasión con dos nuevos desafíos: uno divino, la reencarnación de un maestro de kung fu malvado que quiere robar el chi de todos lo demás maestros; y uno terrenal, el reencuentro con su padre biológico y el descubrimiento de que su gente, los pandas, todavía existe en una aldea secreta en las montañas. Para enfrentar al maestro malvado, Po deberá dominar el conocimiento perdido del chi, y para aprenderlo deberá convivir con los pandas, antiguos expertos del chi, y redescubrir una parte de sí mismo que creía perdida. Además, deberá dejar de ser un estudiante para convertirse en un maestro, y seguir aprendiendo, todo en compañía de los personajes clásicos de la franquicia: el maestro Shifu y los furiosos cinco (Dustin Hoffman, Angelina Jolie, Jackie Chan, Lucy Liu, Seth Rogen y David Cross).

El corazón de la película está en la exploración que hace Po de sí mismo, y cómo el kung fu es un vehículo de autoconocimiento para lograrlo.

De entrada nos damos cuenta de que Kung fu Panda 3 hace varias cosas mal; o bueno, no mal sino que no las hace tan bien como debería. Por una parte el argumento de esta tercera película es un poco forzado. Nos lleva a un reino de los espíritus innecesario sólo para que nos podamos reencontrar con Oogway (la tortuga mentora); un reino del que sale un villano (Kai) bastante plano, predecible y groseramente parecido al villano de Kung fu Panda 2. Y por otra parte nos presenta una parte clásica del viaje del héroe a la que ya estamos tan acostumbrados: la confrontación y la redención con el padre. Sólo que este elemento tan jugosos lo desperdicia y lo despacha de un brochazo torpe y apresurado. Por lo demás, también desperdicia a los personajes de los furiosos cinco, que son tan ricos para la historia; no les da importancia y casi nada de tiempo de pantalla. Y tigresa, el seudoprospecto amoroso de Po, que es tan emocionante como personaje, queda relegada a un tercer plano tan cosmético como decepcionante.

Pero entonces, si tiene todas esas cosas malas, ¿por qué podemos decir que Kung fu Panda 3 es una buena película? Porque como dije antes, lo que sabe hacer bien lo sigue haciendo muy bien. Po, el panda carismático, sigue tan brillante como siempre como personaje. El corazón de la película está en la exploración que hace Po de sí mismo, y cómo el kung fu es un vehículo de autoconocimiento para lograrlo. Ahora Po entra en un nuevo periodo de exploración del Yo: deberá ser maestro y aprendiz, hijo y hermano, y un poco padre. Deberá abandonar la senda del estudiante y entender todo lo que hace falta para guiar a los demás. Deberá entender el pasado, el suyo, el de su gente y el de su arte marcial, para poder vislumbrar las sendas del presente y del futuro. Y deberá, tal y como lo enseña la filosofía del kung fu, observar con detenimiento lo que hay a su alrededor, comprender el flujo del mundo y fluir con él. No buscarle a la vida una solución forzosa, sino entender que la vida misma va enseñando cómo vivirla.

La película logra mostrar y hacer sentir todo esto con sus clásicos chistes situacionales: unos buenos y otros no tanto; con una que otra frase filosófica bien situada en intercambio con Shifu o con Oogway; y con unas secuencias de pelea bien logradas. Pero sobre todo lo hace sentir con la ambientación del mundo en el que se desarrolla la trama: una China hecha de luces y de sombras; de tonos de verde que se hacen azules en la distancia y de tonos de naranja que resultan en contraluces al atardecer. Respecto a esto último, una sola secuencia en 2d hacia el tercer acto de la película hace por sí sola que valga la pena haber pagado la boleta.

Kung fu Panda 3 sigue llegándole a los espectadores. En la última entrega cojea un poco a ratos, pero al final llega. Y sigue llegando bien. Habrá que ver si la misma fórmula les sirve a los de Dreamworks para lograr el efecto una cuarta vez. Ojalá que no se convierta en otra La Era de hielo.

 

Kung fu Panda 3

Kung fu Panda 3
7.5

Calificación

8/10

    Por qué Sí

    • - Porque tiene el espíritu fundamental de las películas occidentales de kung fu: la exploración y el autodescubrimiento del Yo a través de la práctica del arte marcial. Porque esto sigue estando bien logrado, y es tan didáctico como emocionalmente satisfactorio. Por la destreza gráfica de la película en un sentido amplio. Por la banda sonora de Hans Zimmer y John Powell, esos dos monstruos maravillosos de la música.

    Por qué No

    • - Por una trama forzada que no le hace honor a su protagonista. Por un villano repetido de la película pasada, aunque con otro nombre y otro aspecto. Porque pudo ser muchísimo más y se sentó sobre su propia autocomplacencia, y descuidó detalles que no le permitieron ser todo lo que podía.

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