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uando uno busca imágenes de José Covo Meisel en Google, la primera línea de resultados son todas fotos sociales: él abrazando a una señora mayor, él junto a un hombre joven, él en grupo, vestido todo de lino, él junto a otro grupo pero trajeado casual, él, nuevamente, con un conjunto de lino camisa-pantalón. José es Cartagenero y lo conozco porque estudió lo mismo que yo en la misma Universidad. De hecho no lo conozco bien a él, pero sí más o menos lo que escribe. Él tiene un blog, y cuando uno busca por imágenes en Google: José Covo Meisel log (sin la B, porque me equivoqué) aparecen, entre otras cosas, unos de surfistas haciendo lo suyo, una cabeza de un caballo, Kenneth Goldsmith, el poeta de vanguardia, y una figurita de un esquiador surcando un montoncito de perico. En una historia escrita en su blog hay un tipo drogado a punta de jarabe de tos que da vueltas en un carro por Cartagena, y entonces, pensando en José, así como a los carros que van muy rápido, uno lo ve pasar pero no tiene ni idea de lo que está pasando adentro. 

José Covo se acaba de sacar de no sé dónde una novela de ciencia ficción fenomenal. Se llama Osamentas Relampagueantes y está editada en su versión impresa por Caín Press. En la novela hay drogas recreativas en abundancia, cuerpos jóvenes y arrechos, elucubraciones filosóficas delirantes, conspiracionismo, otros mundos posibles y todo lo que hace falta para sentirse en caída libre pero en una cámara de gravedad cero. Hablé con él sobre la novela.

1. ¿Qué ha pasado entre tú y los psicotrópicos los últimos veintitantos años?

A mí me encantan las drogas. Me han producido estados emocionales/cognitivos inalcanzables por cualquier otro medio, y también me han traído problemas; confusión, desorden, caos; en lo personal y epistemológico/cognitivo. En la novela es clara esta ambivalencia. El dato bruto de que las drogas te cambian la manera de experimentar el mundo y a ti mismo revela, sobre todo, si se consumen muchas drogas diferentes, que la sobriedad también es una especie de traba, es decir, no hay punto cero de la consciencia, no hay mente pura.

2.¿Qué te picó para sentarte a escribir Osamentas Relampagueantes? Alguna vez me hablaste de varias referencias literarias y otras musicales que ahora no recuerdo.

Recuerdo haber leído Less Than Zero de Brett Easton Ellis mientras trabajaba en la tesis de pregrado de arte. Esa novela la escribió a los 19-20 años, y pensé, “yo puedo escribir algo como esto, pero situado en Cartagena”. Eso me impulsó, pero el texto resultante dista del primero enormemente, en contenido y estilo. Mientras trabajaba en Osamentas… leí Gun, with Occasional Music, de Jonathan Lethem. Esa es una novela detectivesca de ciencia ficción. Hay drogas, bebés evolucionados, animales evolucionados también, lo que quiere decir que hablan y son como personas pero en cuerpos de animales. Mientras escribía también escuché mucho Drone, que me permitía concentrarme y creaba una especie de atmósfera especialmente propicia para ciertos pasajes.

3. Tú ya tienes un Blog y últimamente escribes bastante en Facebook ¿Qué es lo relevante para ti de mandarte a hacer una novela?

La novela es, desde hace algún tiempo, la forma más paradigmática de la literatura. Es como mandarse a hacer cine de verdad. Por eso evadí opciones un tanto obvias (puesto que soy artista plástico), como hacer ilustraciones o jugar mucho con el formato.

Escribir en Facebook es una actividad muy diferente. Primero, en Facebook me interesa examinar ideas sobre los lenguajes: texto, imagen, música, etc. Muchas veces haciendo combinaciones de varios lenguajes, lo que resulta en una disquisición, la mayoría de las veces en conjunto con otros usuarios, sobre estos temas. Además es muy rápido. Un post dura en la mirada colectiva no más de un día. Es más parecido a conversar con tus amigos, solo que hay permanencia, pero también una abundancia de información que nubla lo específico.

4. En Osamentas Relampagueantes hay fragmentos, párrafos completos o a veces un par de líneas, que aparecen una vez y luego se encuentran nuevamente varias veces a lo largo de la historia ¿para qué el truco?

Además de la interpretación obvia, que los personajes viven una vida repetitiva, etc., hay una insistencia ahí, como tocar una puerta o tirar piedritas a una ventana a ver qué pasa. Como escritor es satisfactorio porque encontraste un pasaje muy bueno y lo estás aprovechando, le estás sacando mucho jugo. Es como en las películas estas de Misión Imposible o ese tipo de cosas, cuando hay una explosión y la ponen en cámara lenta y la muestran desde tres ángulos diferentes. O sea le metieron cien millones de dólares a la explosión entonces la exprimen.

Por otro lado, hay un tema con el lenguaje. El lenguaje no alcanza. Hay que abrir grietas por donde el sentido se escape y se acceda a otro tipo de sentido. Esa es una de las preguntas insistentes: ¿es posible escapar al sentido? 

5.La narrativa serial, los escenarios como fondos de pantalla, las rutinas mecanizadas, y los personajes casi sin identidad (todos Pepitos Pérez: David Duque, Roberto Renner, Anita Arosenberg, Miguel Martínez) construyen una realidad profundamente impasible ¿Es así o es mi impresión?

Hay algo de eso, sin duda. Pero me interesa aquí más el desconocimiento de los personajes, quienes sufren una carencia de introspección. Tratan de mirarse y no se ven claramente. Tal vez porque están tan sólidamente inscritos en su entorno que no son capaces de imaginarse por fuera de él. Ciertamente hay una serialidad, pero también hay un elemento más profundo y sería como el horror vacui, un terror tan grande frente al vacio que hay que llenarlo como sea.

6. José, ¿tú estás seguro de que nada de esto de los mundos paralelos en la novela tiene que ver con el hecho de que el Real Cartagena no ha conseguido salir de la B del fútbol profesional colombiano?

Yo no soy ni fui nunca adicto al futbol pero de nuevo, me interesa un desconocimiento fundamental ahí. Yo fui a muchos partidos del Real Cartagena, casi siempre mientras estaba en la B. La falsa consciencia con la que debe vivir un adicto al futbol viendo que su equipo está en la B debe ser un tipo de locura.

7. Dice este señor Alejandro Jodorowsky que cuando se metió a hacer la adaptación cinematográfica de Dune, la novela de Frank Herbert, quería hacer un filme que diera las alucinaciones del LSD sin tomarlo. ¿Hay algo de esta aspiración en tu novela?

¡Sí! Pero no solo alucinaciones causadas por drogas, sino locura pura y dura.

9. Utiliza el espacio de abajo para publicitar tu novela, ¿quieres?

Bueno, mi gente linda, drogadictos, clasistas, violentos inveterados, los invito a todos a leer este libro que fue escrito con mucho cariño, y con cariño entiéndase euforia-causada-por-antidepresivos-y-Coca-Cola para todos ustedes, y para toda la gente maravillosa de Colombia y el mundo, y bueno, nada, espero que lo disfruten y que se sientan un poquito alucinados, extraviados, y reflejados en él.

La novela se consigue en los locales de la librería nacional, en por su portal web, y en librerías independientes en las principales ciudades del país, esta es la portada:

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