Interstellar

Título original: Interstellar

Director: Christopher Nolan

Año: 2014

Estreno en Colombia: Noviembre de 2014

Christopher Nolan es un director que causa revuelo y expectativa cada vez que anuncia una nueva película. Esto pasa porque nos tiene acostumbrados a ver en sus cintas temas grandes sobre la naturaleza humana que están técnicamente muy bien ejecutados, y que además se plasman en narraciones apasionantes, con personajes que logran encontrar el duro camino hacia la identificación emocional con el espectador. Todo esto con un nivel de taquilla altísimo y con la aceptación general del público masivo. En Memento (2000) logró atraparnos con una historia laberíntica sobre la memoria y la identidad de una persona; en la trilogía de Batman (2005, 2008, 2012) nos convenció de las implicaciones morales del héroe y el villano, del espacio gris que siempre tiene que existir entre el bien y el mal, y de que las películas de superhéroes pueden hacerse con contenido, más allá de los efectos y las explosiones; en Inception (2010) nos puso a mordernos las uñas pensando en los conflictos que tienen las personas con la realidad, sobre qué tan difuso es el límite entre la imaginación y el mundo real, y sobre cuánto más puede ser real un artificio, una historia, que la realidad misma.

Ahora, este año, Nolan llega a la gran pantalla con una cinta sobre un viaje en el espacio, que velada en su trama tiene implícita una reflexión sobre una ambivalencia presente desde siempre en la naturaleza humana: el instinto natural de ser exploradores, de seguir partiendo, de saber qué hay detrás del horizonte; y al mismo tiempo, el deseo social de quedarnos donde estamos, del arraigo que tenemos hacia nuestro hogar y hacia nuestros seres queridos. Lo que nos presenta Interstellar es un viaje en el que se tratan las cosas que hay entre el deseo humano de irse y el deseo humano de quedarse.

La historia tiene lugar en un futuro no muy lejano, en el que una plaga ha azotado la tierra y ha acabado con los cultivos de todo, matando de hambre a gran parte de la humanidad. Cooper (Mathew McConaughey), un ex piloto de la NASA y enamorado de las estrellas, vive como un granjero de maíz con sus dos hijos y su suegro en una aparente calma, mientras la plaga lentamente acaba con los cultivos que quedan. Todo esto mientras la tierra está en un altísimo nivel de erosión que evoca las bolas de polvo que tuvieron lugar durante la gran depresión estadounidense. Pero todo cambia cuando Cooper y su hija Murph descubren que la NASA sigue existiendo secretamente, y tiene un plan para enviar exploradores a posibles mundos habitables. Esto con el propósito de lograr un plan A: enviar a todos los humanos a un nuevo planeta habitable, para lo que se necesitaría solucionar un problema gravitacional teórico, y en caso de que falle, un plan B: que los exploradores creen una colonia de humanos en el nuevo planeta, lo que significaría abandonar a las personas en la tierra a su muerte pero salvar a la especie humana en un nuevo mundo. Cooper se ve forzado a ir a esta misión, abandonando a su hija con la promesa improbable de su regreso, y embarcándose junto con la científica Amelia (Anne Hathaway) en un viaje espacial para salvar a la humanidad, y tal vez, para abandonar a las personas.

Lo primero que hay que decir de Interestellar es que se toma muy en serio el término ciencia-ficción, y lo hace basándose con rigor científico en las teorías de la física moderna, desde la Relatividad de Einstein, pasando por Carl Sagan y Stephen Hawking, hasta el físico teórico Kip Thorne, quien fue consultante de Nolan y apoyó la construcción de la película desde las teorías científicas. Esto quiere decir que las discusiones que vemos en la película sobre la gravedad, los agujeros negros, los túneles de gusano y la relatividad del tiempo y el espacio tienen un asimiento científico real que es interesante por sí mismo.

Y luego hay que agregarle que las películas espaciales son extremadamente fértiles en cuanto a la belleza de la fotografía y las secuencias del vacío, de los colores que le inventamos a las estrellas y a la emoción que nos produce ver gente en pantalla viajando por el cosmos. Nolan y su equipo saben cosechar este potencial y nos presentan un trabajo fotográfico impecable, tanto del viaje espacial de Cooper como el de una tierra polvorienta desolada. Pero el núcleo de la película, su centro líquido jugoso y verdadero termina siendo el drama como padre de Cooper con su hija Murph, él en el espacio salvando al mundo y ella en la tierra, enojada porque su padre la abandonó. La historia familiar enmarcada en el espacio y la tierra es lo que verdaderamente hace de Interstellar una odisea memorable, porque todo lo que hace Cooper, su viaje, es con el propósito de salvar a su familia, de reencontrarse con su hija. Y esto no sería posible sin la actuación maravillosa de Mathew McConaughey, que hace lo que podría ser el mejor papel de su carrera, haciendo al mismo tiempo y convincentemente de explorador instintivo, vaquero espacial y padre dramático.

La película también tiene algunos parches opacos, como una banda sonora pobrísima y en ocasiones exasperante, y una discusión sobre el amor que raya el límite con lo aceptablemente cursi. Pero en general, Interstellar es emocionante y estéticamente satisfactoria porque logra tocar una fibra en los espectadores que hace que uno salga del cine preguntándose qué es lo que hay en los seres humanos que nos hace ir siempre entre lo más inmediato de nosotros, nuestras circunstancias personales, y lo más grande que es el universo vasto del que hacemos parte. Entre lo cósmico y lo íntimo Nolan y su película saben hacer preguntas sobre la naturaleza humana, y saben transportarnos y crear un conflicto entre el arraigo que hace que nos quedemos, y la fuerza misteriosa e instintiva que nos mueve a buscar siempre nuevas fronteras, a querer saber qué hay más allá, a dejarlo todo y seguir partiendo.

Por qué SÍ Interstellar: Porque es una película convincente sobre la naturaleza humana y sobre los avatares del viaje. Porque es apasionante y porque en ella cosas tan diversas como el hambre, la exploración, la ciencia, la paternidad y el amor tienen cabida en la misma historia sin que termine sobrando alguna. Por Mathew McConaughey en una actuación soberbia y por un robot graciosísimo llamado TARS. Porque junto con Gravity y otras pocas elegidas entra al panteón de las mejores películas sobre el espacio.

Por qué NO Interstellar: Por una banda sonora horrible que sorprendentemente hizo el experto Hans Zimmer. Porque tiene algunos problemas de edición de sonido (en IMAX). Porque por momentos breves raya el lo cursi y pierde el camino. Porque si lo marean las teorías físicas y los viajes espaciales esta cinta puede parecer excesivamente larga durante las tres horas que dura.

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