Imperial (2009) de Humberto Junca tomada de humbertojunca.com

Imperial (2009) de Humberto Junca tomada de humbertojunca.com

Más que sondear al artista contemporáneo, profesor universitario, intérprete del cuatro, curador ocasional, hombre de radio, y todos los etcéteras que le corresponden, nos interesa aquí una entrevista al Humberto Junca entrevistador. Básicamente hacemos esta tarea autorreferencial como excusa para aprender cosas varias de este oficio al que hasta ahora nos estamos aventando, porque entendemos la entrevista como un momento educativo quizás menos aburrido que el de un salón de clases, más participativo que el de un libro, menos peligroso que los de la vida, y con más cuerpo que el del internet. Además, vemos la entrevista como una excusa para conocer gente y hurgar en sus cosas.

Inés Arango & Nicolás Vizcaíno: Una de las formas de aventarse a entrevistar es tener a la vista referentes en los que se puedan identificar cosas provechosas, bien sean de sus aciertos o de sus errores. En nuestro caso tenemos unos cuantos. ¿Qué referentes no pierdes de vista? Y ¿Qué has buscado o encontrado en ellos?

Humberto Junca: Si me voy a cuando era niño recuerdo mucho un programa de televisión que se llamaba Charlas con Pacheco. Me gustaba que era chistoso, como fresco, relajado en la medida en que era entrevistas como faranduleras. Pacheco siempre entrevistaba gente muy importante: deportistas, músicos, gente de la televisión, pero la cosa era de preguntas del estilo ¿Cuál es tu color favorito? ¿Qué música te gusta escuchar? ¿Qué haces tú por la mañana?

Ya más grandecito adquirí mucha cancha en mi programa de radio “la hora de la resistencia” en el que llevo veintiún años. Lo que tiene en común este programa con lo que hacía Pacheco es que siempre había una pregunta básica que era: ¿Cómo empezaron? El origen siempre es importante, volver al origen, eso suena como muy filosófico pero es que a veces uno olvida de dónde vienen las cosas, olvidamos de dónde venimos. La cuestión del comienzo es, valga la redundancia, una pregunta fundamental.

I&N: ¿Entonces fue muy empírico?

HJ: Sí, totalmente empírico, lo chévere de entrevistar grupos de rock es que la música no es tan importante y no es esa cosa como tan seria, tan formal. Es muy chévere hablar con ellos, están todos locos. Entrevistando roqueros entendí que el otro, el entrevistado es, obviamente, una persona.

I&N: Bueno, incluso antes de hacer conciencia de esas referencias hay un momento en el que se toma la determinación de ponerse a hacer entrevistas ¿Cómo fue esto en tu caso?

HJ:¿Cómo se me ocurrió?

I&N: Sí, aparte de la plata y de no sé…fisgonear.

HJ: (Risas) Fue como por puro azar, es una historia un poco larga. Independientemente del programa de radio (que no era “periodismo”), como en 1999 hice parte de una publicación independiente, bogotana, que se llamaba TRYP, que quiere decir “Tabloide de Rock Y Películas”.Ahí comenzamos, digamos, a hacer periodismo. Ahí estaba Nicolás Morales, Javier Fandiño y Víctor Albarracín. Bueno, y ahí nos metimos de cabeza como a ese periodismo que era chévere, como escribir cosas, escribíamos desde reseñas de películas, reseñas de libros, reseñas de exposiciones, hacíamos listas (las películas más chéveres, los discos más salvajes) y, por supuesto, entrevistas. Luego de rebote, mucho tiempo después, en 2005 Nicolás Morales comienza a participar en el proyecto de Arcadia (revista cultural de Publicaciones Semana, fundada y dirigida por Marianne Ponsford). Marianne Ponsford llama a Nicolás Morales y Nicolás llama a sus viejos compañeros de fórmula. En Arcadia cogí cancha como escritor de reseñas de exposiciones y perfiles de artistas. Periódisticamente le debo mucho a Arcadia y a Marianne, fue una escuela increíble para mí. Finalmente, hace quizás unos tres años, se me ocurrió hacer un espacio en Arteria (periódico cultural de circulación gratuita que dirige Nelly Peñaranda). El espacio se llama “Otros salones” y son entrevistas dedicadas a investigar cómo se educaron, con quién se educaron o se maleducaron los artistas de hoy.

I&N: Suponemos que muchas de esas condiciones y motivaciones originales a la hora de tomar la decisión de hacer entrevistas se mantienen o no con el paso del tiempo. Eso mal que bien va respondiendo a cierto “estilo” que aparece con el oficio ¿Qué mañas has ido agarrando?

HJ: Suena chévere esa pregunta, el entrevistador mañoso. Mañé! (risas) Mañerismo, debería existir esa palabra…Bueno, Yo no estudié periodismo, pero creo que lo fundamental es saber del tema y apasionarse por él. Así que primero me averiguo algo de la vida, obra y milagros de mi entrevistado y hago de acuerdo a lo encontrado un breve cuestionario, luego concerto una cita, después lo entrevisto con grabadora en mano y luego transcribo todo el material, todo. Me gusta transcribir cuando están dudando, cuando balbucéan o cambian una palabra, cambian un adjetivo. Si el entrevistado utiliza mucho una muletilla, me gusta mostrarla. Me gusta transcribirlo todo, lo mas fiel a lo que pasó, me gusta que se lea la entrevista como si uno estuviera escuchando la voz del man.

I&N: Te interesa la oralidad.

HJ: Sí, claro, mucho, Me gusta que haya un ritmo y una musicalidad en el acento de las personas. Luego de eso si viene mi maña y es que edito un montón, transformo la entrevista. Por ejemplo, en esta versión de la entrevista transformé un poco mis respuestas, pues me han dado la transcripción y no me he podido aguantar. Pero bueno, generalmente leo toda la transcripción y lo primero que hago es escoger, señalar la frase final, la idea final… para mi es súper importante el final. El final es la forma de dejar al lector con ansias de más. La verdad es que juego mucho con el orden y escojo con mucho cuidado lo que va a ir impreso.

I&N: Eso que acabas de decir puede ayudar a responder a la siguiente pregunta: De acuerdo a las destrezas que has desarrollado como entrevistador ¿qué cosas aparte de resalatar esa oralidad buscas en todas tus entrevistas? Es decir, (y aunque suene muy predecible) ¿cuál es la búsqueda fundamental en tus entrevistas?

HJ: Me parece súper bonito que la gente hable. Cuando tú entrevistas a alguien (a diferencia de hacer una reseña) es porque te interesa lo que la persona tiene para decir. Además es menos estresante que hacer un ensayo. En Arteria pregunto por la educación de la gente, porque la educación para mí es muy importante en la medida que ese es el lugar donde todos construimos eso que llamamos sociedad, realidad, cultura…

Pero a mí lo que me interesa, sobre todo al entrevistar artistas, (y esto va a sonar muy cliché) es acercar el arte a la vida. O sea que el arte no sea algo tan lejanoe inentendible. Porque a pesar de que la movida plástica en Bogotá está increíble, el arte sigue siendo un nicho. Citamos a Greenberg, a Rosalynd Kraus, a Foster y, juepucha eso para los demás mortales es muy difícil de entender. O sea, ¿Eso con qué se come? Yo si creo que todo se puede decir de forma muy tranquila. Me gusta acercar el arte al espectador desprevenido que está esperando que el arte sea por ejemplo el bodegón o el paisaje, o esas cosas bonitas, y en su lugar encuentra instalaciones rarísimas y se pregunta ¿Esto que es? Es importante acercarlo a eso.

I&N: Bueno y ¿cuál es la distancia que la entrevista guarda con respecto a una conversación ordinaria?

HJ: ¡Qué pregunta tan buena! Siguiente pregunta (Risas). No, mentira. Creo que en la entrevista hay un tema, como un secreto que se busca, mientras se dan las respuestas. Y también creo que en la conversación ordinaria no está tan subrayado el “Yo” de los participantes. Además en una conversación hay varios “Yos” o “Yoes”, mientras en una entrevista está subrayado un solo “Yo”, el del entrevistado.

I&N: Y ¿cuál es la distancia que guarda frente a un interrogatorio?

HJ: En un interrogatorio está aún más subrayado el “Yo” (Risas) del interrogado, claro. Y también es fundamental la información que que el interrogado pueda tener. Información que además se supone que es verdadera, no como en una entrevista, donde cabe la mentira. No sé si yo haya hecho interrogatorios (Risas). Bueno, y otra diferencia es que los interrogatorios no se piensan para ser publicados, para volverse públicos masivamente.

I&N: Eso sería muy loco… Otra ¿Cuál puede ser la distancia que la entrevista guarda con respecto a una prueba de polígrafo?

HJ:Cuando entrevisté a Cristina Lleras por el lío que hubo en el museo nacional a causa del cambio del guión museográfico diseñado antes por Beatriz González, fue casi una prueba del polígrafo. Entonces Cristina, al darse cuenta que íbamos a entrevistar a las dos antagonistas, a ella y a González, se puso muy nerviosa. Cuando yo llegué con mi grabadora y le dije, espero que no te moleste que te grabe, ella me devolvió el gesto y sacó su grabadora. Me dijo, yo también voy a grabar esto, espero que no te moleste.

Lo que está subrayado en ese tipo de respuestas o de prevenciones es que desde hace mucho tiempo el medio de la cultura está llena de intrigas personales y en esa arena gana quien grite más duro, quien se proteja mejor o quien logre engañar al polígrafo.

I&N: Y ¿cómo haces tú, digamos, cuando las personas tienen ya un discurso construido?  ¿Cómo haces para desconstruirlo?

HJ: Generalmente dejo que me boten todo el discurso, dejo que se agoten. Cuando ya está relajado y ya ha dicho lo que, según él, tiene que decir, me le meto por algún punto que acaba de tocar y busco el camino a lo otro que quiero que me cuente.

También me ha pasado lo opuesto. Cuando entrevisté a Sophie Calle le hice tres entrevistas diferentes en las cuales respondió cosas completamente distintas. Es una mujer muy caprichosa, pero eso también me pareció buenísimo porque seguramente ya estaba cansada de que todos le preguntaran lo mismo.

I&N: Y cuando entrevistas a alguien que es figura pública ¿cómo haces para no preguntarle lo mismo que otras muchas personas le han preguntado antes?

HJ: Puede que las preguntas que yo haga sean las mismas de siempre. Eso la verdad no me importa mucho. No es tan importante lo que uno pregunta; lo fundamental es lo que el otro responde. Así, lo esencial es que el entrevistado esté dispuesto a compartir información, a ir más allá de la pregunta. Con Sophie Calle fue impresionante. Yo me olía que la señora era muy tenaz. Eso se debe también a que ella trabaja mucho con la información que parece real, con el documento. Pero además con el documento de crisis personales, cosa que es un área gris entre lo objetivo y lo subjetivo. Entonces yo leía entrevistas que le habían hecho antes y le preguntaba sobre cosas que había dicho. Ella me respondía que nunca había dicho eso o que nunca había hecho eso. Chévere ¿no? Pero para mí fue espantoso.

I&N: Entonces ¿tú crees que en comparación a las entrevistas que le habían hecho antes tú sí lograste captar algo nuevo?

No creo que haya nada de novedad. Pero lo que sí creo que logré fue que la gente entendiera lo compleja que era ella. Lo que yo quería era armar ese rompecabezas, lo cual fue complicado porque me cambiaba de forma todo todo el tiempo. Pero a mucha gente le gustó y yo estoy contento con él.

I&N: A mí me parece que es muy importante en la entrevista tener empatía para poder llegar al detalle.

HJ: Sí, sí, chévere… Bueno mira que ahora me acuerdo de otro de mis referentes, es un libro que se llama Please Kill Me. Este libro me encanta, es como un libro dónde todos hablan sobre el punk y sobre lo que pasó en esa época. Es muy chévere porque en este libro aveces una persona dice una cosa y otra persona dice otra cosa. Muestra como todo el mundo anda en su video. Y también muestra que los punks son todos unos mentirosos, o estaban muy drogados y borrachos para acordarse bien de lo que hicieron. No, mentiras, la verdad es que Please Kill Me muestra cómo la historia, incluso armada a través de entrevistas en primera persona, es una ficción.

I&N: Y bueno… en un libro que se llama Los millones, al final de la historia hay una nota que dice que si esa novela hubiera sido una película, el tema principal de su banda sonora habría sido “lost over” de Malcolm Scarpa en su volumen This time. Esa canción y ese libro no tienen nada que ver con esta entrevista, y seguramente la comparación está algo pretenciosa, pero para terminar, si tuvieras que escoger una canción para ambientarla ¿cuál sería?

HJ: (Risas) Mmm. Super Trouper de ABBA. (Risas)

 

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