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Dirección: Spike Jonze
Estreno en Colombia: marzo 2014
Duración: 126 minutos

“Her” es una historia de amor. Ambientada en un futuro cercano donde la utopía Hipster (Vintage y de colores pasteles, cómo no) dicta que los pantalones sean kaki y las cartas por encargo se escriban en caligrafía, la nueva película de Spike Jonze solo se presta de la ciencia ficción en cuanto le permite interponer entre su amante y su amada un obstáculo que es al tiempo su única esperanza: el cristal de una pantalla. De un lado está Theodore, tremendamente solitario y frágil (que su mera presencia lo denote es una proeza que Joaquin Phoenix ya patentó, si lo recuerdan auto-parodiándose en “I’m still here” o más aún en “Two lovers”, o si no miren el poster), y del otro está la enérgica y desinhibida Samantha, un sistema operativo autoconsciente que “despierta” con el solo propósito de asistir a un usuario pero aprende a ser su amiga y confidente. En cuestión de semanas Theodore también logra despertar: ambos descubren en el otro las interminables posibilidades de estar vivos; y enamorados, emprenden una aventura que incluye sexo telefónico, tardes en la playa y respectivas serenatas: él con un ukulele artesanal y ella con un software que imita los sonidos de un piano. Por supuesto estamos hablando de un tipo que se pasea por las calles hablándole a un celular (es decir, cualquier tipo), amando a una ella tan cercana como ninguna mujer de carne y hueso podría, pero extrañando su irremediable ausencia, deseándola con un fuego que calma pero no termina de apagar su voz (la voz dolorosamente sensual de Scarlett Johansson), asustado de una felicidad que se parece demasiado a la locura.

“Her”, más bien, es una posible historia de amor. Samantha es carismática, generosa y amorosa (spoiler alert: ¿alguien se acuerdan de la bestia con billones de brazos de Futurama?) pero en realidad no participa de los límites – el cansancio, el desamor, la muerte – que justamente son la esencia de nuestra especie; solo la podemos ver y dimensionar en relación con su amante, cuando Theodore (un personaje de por sí andrógino) la siente cerca y casi parece manifestarla a través de sus emociones y su propio cuerpo. La pregunta de la película es entonces sobre Theodore, sobre la legitimidad de un amor que no solo no es físico (y la verdad lo es, que falte un cuerpo extra es un tecnicismo) sino que podría no ser correspondido o siquiera respondido. Es la pregunta para esta década de comunicación sin tacto, de sentimientos pasados a texto y de relaciones que se fundan y se alimentan a distancia: ¿creemos que hay vida detrás del cristal?¿se puede amar a alguien representado, en nuestras pantallas y parlantes, en nuestra propia imaginación, aunque nunca esté presente? En últimas, ¿puede existir un amante cuando pueda que no exista el amado? Dirán algunos que estamos entrando a terrenos muy filosóficos pero traigamos a colación el caso de Manti Te’o, un jugador profesional de fútbol americano que descubrió tras meses de relación telefónica y en línea que su novia solo era la elaborada invención de un bromista. Por supuesto el caso es absurdo (“preocupante” como dijeron los reporteros cincuentones de noticias gringas, refiriéndose a esta generación que no hace visita para confirmar que tienen novia), pero si tuviéramos a Manti en frente ¿quién tiene el coraje, o los argumentos, para decirle que nunca estuvo enamorado? Quien se atreva tendrá que definir lo que es o no es amor, y le deseo suerte.

Por qué si “Her”: porque es una película más inteligente de lo que parece y – si no le gusta pensar tanto – es chistosa, romántica, conmovedora y el trabajo de arte (hasta el celular que usa Theodore está mejor diseñado que un IPhone) le sacará el espíritu de diseñador de interiores que lleva adentro. La banda sonora incluye canciones de Arcade Fire y Karen O. Sólo véala y después saboree la parodia (y alguien póngale subtítulos) de Jonah Hill en Saturday Night Live.

Por qué no “Her”: si, por despistado, usted se espera una película de “ciencia ficción” (con persecución incluida) o siquiera una película romántica tradicional, mejor no salga de su casa. Si quiere ver a Scarlett Johanson en una película romántica tradicional vea “Don jon”; si solo la quiere ver búsquela en Google.

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