Frontenders

Este capítulo pretende introducir una serie de artículos para aquellos que no son expertos programadores, ni pretenden serlo, pero sienten curiosidad. Aquellos que disfruten más trabajando sobre cómo se ve la red y no cómo se programa. Se hablará acerca de que El Parcero es una revista conformada por frontenders.

Se podría decir que el término webmaster está mandado a sepultar por muchos. Ese maestro todopoderoso ya no existe, ahora se fragmenta para revelarse en distintas formas. Digamos que la vida es una máquina titánica operada por las personas. Supongamos que la vida es tan sencilla que podemos reducir a los que la operan en dos grupos. Por un lado están los frontenders, por el otro los backenders. Aceptar tal sencillez es tarea difícil, así como imaginarse metáforas acerca de la vida en relación a la tecnología.

El frontender interactúa con el mundo a partir de la interfaz. Si imaginamos que la interfaz es como la piel podríamos suponer que las entrañas y los demás órganos son como el código. El código es algo que sabemos que existe pero no lo hemos visto en acción. Es el sistema a partir del cuál nacieron la informática y la tecnología.

“El que está en frente” (así podríamos llamar a un frontender en español)

“El que está detrás” (así podríamos llamar al backender en español)

Como los que estamos en frente no tenemos la experiencia de un programador que conoce el código, (o imaginemos un médico cirujano) no sabemos hacer funcionar un sistema como un todo, es decir, no podemos crear un cuerpo completo. Un frontender solo ve la piel, como un estilista, solo se fija en la cara, el pelo, los colores, las formas. A veces puede hurgar dentro del cuerpo y ver algo de sangre, pero nunca llegará a descifrar una célula. ¿La razón? El propósito de un frontender puede variar pero podríamos señalar un interés estético, un gusto por el diseño, por la comunicación de un producto, o la legibilidad de un sistema. Por saber cómo funciona el mundo y las personas que lo habitan.

Un backender sería entonces el médico cirujano. El que puede muchas cosas menos comprender las incoherencias humanas. Es alguien educado para no comprender errores, un arquitecto, un obrero, o un ingeniero. Un programador que pasa el tiempo maquinando dentro de un robot. Un cirujano es un ser capaz de transformar el mundo a partir de los cuerpos que interviene, que controla funcionamientos y corrige errores en el sistema. Es así como encontramos la oposición entre estas dos personas. Vemos dos opuestos que actúan sobre los computadores: uno con intereses tecnológicos (coherente, matemático, memorioso), otro con intereses humanistas (arriesgado, creativo, divertido). Los dos son muy disciplinados, infatigables soñadores de todo lo que “no se puede hacer” intervienen el mundo a partir de opuestos; dependen el uno del otro.

Desde la relación del frontender y el backender nacen los contenidos que hoy en día vemos. Así nació El Parcero, de una idea difícil de lograr con el propósito de mostrar el mundo y verlo desde los ojos de una persona que siempre está al frente, no detrás. Y con esto no me refiero solamente en el campo de la tecnología sino también al campo de los medios de comunicación. La buena noticia para todos es que hoy en día existen más posibilidades para crear.

Para lograr comprender esta posibilidad el equipo tuvo que poner a prueba muchas actitudes, opiniones y capacidades. Una de las capacidades que desarrollé al entrar en el mundo de “los de adelante” es la conformidad. Es definitivo que todo principiante produce imperfección, con el tiempo esto va mejorando, pero es solo hasta que nos arriesgamos a hacerlo es que sabremos cuál será la acogida, la respuesta del público, y a partir de ello podremos mejorar y llegar a algo menos imperfecto. Un frontender siempre tiene en cuenta su círculo social, por eso hablaba anteriormente de un interés por entender a las personas y causarles diseños agradables, posibles, de acceso comprensible. Por que quiere acercar a las personas más torpes a la complejidad del computador, desde la simplicidad de una interfaz.

Con el paso del tiempo, la curiosidad, y la perdición del miedo por hacer clicks logramos diseñar la página web de El Parcero. Lo importante, como frontenders (en realidad no tenemos backenders dentro de nuestro equipo) es que reconocemos un faltante dentro de los medios informativos. Nuestro propósito es atender a la creatividad, diversión, y a un entender fácil los cosas. Señalamos un interés estético dentro de nuestros contenidos para no aburrir. Queremos absorber, cuestionar y explorar el universo y las personas que lo ocupan y aplicar lo que aprendemos de ellas para llevarles contenidos útiles y manejables.

Dividir dos grupos para entender al mundo y darle un sesgo a un grupo de personas  es inaceptable porque estaríamos limitando a esas personas. En plena globalización, todo es relativo gracias a la unificación de sistemas, la conjunción de redes, lo múltiple y simultáneo que cada uno sabe que es. Entre tanta confusión, definir solo dos perfiles de actitudes hacia el mundo es muy poquito. Yo acepto que un frontender pueda ser backender o al contrario, pero no creo que sea los dos al mismo tiempo con la misma maestría. Abarcar las dos posibilidades resulta inútil, es casi como querer hablar cinco idiomas perfectamente, y a parte tener una familia con cinco hijos y dos esposas, y a parte ser dirigente político, y también viajar por el mundo, eso se logra, pero no simultáneamente ni con la misma dedicación a cada cosa. En pocas palabras, quiero aclarar que siempre hay alguna tendencia que se inclina más en cada persona. Un backender podrá explorar el mundo de los frontenders pero siempre se emocionará más por ser “de atrás”. Faltaría que existiera un side-ender, pero sobre este género todavía nadie se ha pronunciado ni se ha nombrado, hasta ahora.

Las ondas tecnológicas empiezan a elevarse en cuanto usted lo disponga, no hay nada que tenga que ver desde atrás, todo se puede manejar desde adelante, desde donde usted conoció la vida. ¿Quién es entonces un frontender? Bueno yo diría que todo el que tenga una inquietud sobre cómo funciona la web lo es. ¿Cómo identificarlo? No se puede identificar fácilmente, puede ser cualquiera. ¿Es requisito tener propósitos comunicacionales y fijaciones estéticas para ser un frontender en potencia? Yo respondo que sí, no es lo principal, pero sí es una guía para seguir avanzando.

En conclusión no es necesario llegar a tales dimensiones analíticas para darse cuenta de las necesidades de algunas personas. Yo le doy la importancia porque soy frontender y me interesa encontrar personas como yo. Lo único que hace falta es empezar por uno mismo. Poniéndolo a usted como ejemplo, querido lector, que está aquí interesado en curiosear la red, explorar portales diferentes a Facebook, y descubrir mayor diversidad desde su computador. Queda bienvenido a este mundo de autoexploración, retroalimentación, inquietudes, también mediocridad, y sobre todo al mundo donde el miedo no es excusa para no intentar. Frontenders: confórmense con lo “poco” y vean en lo “poco” la inmensidad.

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