Enemigo invisible

Título original: The Eye In The Sky
Director: Gavin Hood
Duración: 102 min.
Estreno en Colombia: mayo de 2016

C
on la aparición de los drones, esos avioncitos bombarderos que los gringos pusieron de moda en 2010 y ya implementan nuestras propias fuerzas militares, era cuestión de tiempo para que el dilema ético de un arma virtualmente invisible y operada a distancia se convirtiera en una película. Enemigo Invisible, una producción británica que se lanzó a dramatizar un suceso político reciente antes de que lo arruine Oliver Stone (Su fama de gran director es la verdadera conspiración global), es la historia de una fría operación militar que se convierte en una acalorada reunión de gabinete, una sátira política disfrazada de película de acción que evita todos los clichés y sermones a los que podría ser susceptible. Casi todos.

Es el dron que sobrevuela la cabeza de su presa pero también los muchos ojos que lo miran.

La comandante Katherine Powell (Hellen Mirren) dirige una misión desde Northwood, una base militar en el sur de Inglaterra, para capturar a tres líderes extremistas en Nairobi, Kenya con la ayuda del ejercito local y un par de agentes encubiertos que incluyen a Jama Farah (Barkhad Abdi). Powell coordina la operación con el general Frank Benson (Alan Rickman), a su vez en junta con miembros del gobierno británico reunidos en Londres, y con el apoyo aéreo de un dron operado por el piloto Steve Watts (Aaron Paul) desde una fuerza aérea en Nevada. Cuando las operaciones en tierra se dificultan y los extremistas se refugian en una casa segura donde preparan un inminente ataque suicida, la misión pasa de “capturar” con tropas a “matar” con un ataque aéreo, una acción que requiere autorización especial y se dificulta por las objeciones legales y morales de los involucrados, además de la posibilidad de serios daños colaterales. El debate, entorpecido por los tecnicismos de la cadena de mando, las vacilaciones del cálculo político y la mera formalidad británica (Liderado por el aplomo de Mirren y la sobriedad de Rickman el reparto inglés contrasta cabalmente con la sangre caliente de Paul y Abdi) se convierte en una efectiva mezcla de humor y tensión, más parecido a la farsas Dr. Strangelove y a la también británica In the Loop que a la inverosímil compostura de los gabinetes gringos cuando hay terroristas o meteoritos sueltos en una película Hollywoodense.

Enemigo Invisible, o más precisamente el Ojo en el Cielo (su título original), es el dron que sobrevuela la cabeza de su presa pero también los muchos ojos que lo miran. En la película el más memorable de todos es el ojo de una mosca robótica que, operada por un agente encubierto como si se tratara de un videojuego, se cuela por una ventana y se posa tranquilamente en la habitación donde los extremistas conspiran. Es una secuencia caricaturesca pero también perturbadora, necesaria en cuanto pone en perspectiva el debate que sostiene un gobierno foráneo a miles de kilómetros de distancia; el nuevo poder no son las bombas ni los ejércitos sino la vigilancia, los combates ya no se libran en el justo escenario del caos y las tinieblas sino que aparecen en pantalla para que los administren un puñado de oficiales y los pelee un Gamer. Sin spoilers, la escena final es un traspiés de sentimentalismo que debilita la ironía en que se funda y se sostiene el resto de la película: no se trata de las consecuencias sino de la mecánica misma de la guerra, que ha dejado de serlo para convertirse en la decisión de un Dios Estado sobre quién vive y quién muere.

Enemigo invisible

Enemigo invisible
8

Calificación

8/10

    Por qué Sí

    • - Porque es entretenida, graciosa y cualquier espectador le puede sacar el jugo. Porque es la última de Alan Rickman (que siempre fue mucho más que Snape). Porque es versión contemporánea de ese cine de farsa sobre los dilemas morales y la descoordinación de la burocracia estatal y militar. Porque el tema es actual, coyuntural y plantea reflexiones relevantes sobre la vigilancia y las nuevas tecnologías.

    Por qué No

    • - Porque el tráiler da a entender un Jason Bourne con drones, pero no es realmente una película de acción. Es más una película política, un thriller a lo británico. No se dejen engañar. Si buscan combates y explosiones, véanse otra.

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