Título original: The gift
Director: Joel Edgerton
Duración: 108 mins.
Estreno en Colombia: Octubre de 2015

La imagen promocional de El regalo no podría ser más inapropiada; a medio camino entre la portada de un álbum de Drake y una campaña de expectativa de Saw 8, el tipo entre sombras photoshopeadas y el regalo ridículamente estereotipado que sostiene parecen ser decisiones de un diseñador gráfico inexperto que oyó el título de la película y se lanzó al ruedo sin consultar al director. No se puede descartar que sea un truco publicitario intencionalmente kitsch, un anzuelo para agarrar a algún adolecente desprevenido en busca de la película de terror de la semana, pero el poster también avisa de los tintes efectistas y superfluos que le quitan brillo a uno de los thrillers más inteligentes y entretenidos del año.

Simon y Robyn son jóvenes y apuestos, tienen un perro, una hija en camino y acaban de mudarse a una casa de enormes ventanales en un pacífico suburbio de Los Angeles; para los estándares de una propaganda de seguros van camino a convertirse en la familia americana perfecta. Un día, mientras compran víveres para su nuevo hogar, Simon tienen un encuentro inesperado con Gordo, un compañero de sus años de colegio que se ve genuinamente feliz de verlo pero enciende nuestras alarmas al averiguar la dirección de la pareja y llevarle a Robyn peces para su estanque, además de otros regalos, mientras su esposo está ausente. Robyn lo ve como la torpe amabilidad de un introvertido, pero su esposo, ansioso por comenzar una nueva vida, no tiene tiempo ni paciencia para un conocido más cercano de lo que está dispuesto a reconocer. Cuando Gordo los invita a cenar a su ostentosa mansión y sus excentricidades pasan de lo patético a lo desconcertante, Simon le hace saber que deben terminar su relación y le prohíbe volver a acercarse a su casa. A la mañana siguiente el crudo desplante de Simon tiene consecuencias: el perro no aparece por ninguna parte y los peces que Gordo le regaló a Robyn flotan muertos dentro el estanque.

Aunque la pregunta por Gordo y su historia con Simon sea el trasfondo de la película, la carne está en la tensión que va diezmando a Robyn, en sus días de mirar compulsivamente a través de los ventanales y sus noches de tantear ruidos en el primer piso, amenazada por un rencor suficientemente tangible como para alterar sus nervios pero tan improbable que ni su esposo puede seguirla en su constante vigilia; en otras palabras, es el pavor incontenible que cualquier película de terror convierte en un demonio jala pies, pero que aquí nace precisamente de quien no se presenta, de la soledad de la aprensión no respondida y del demonio infinitamente peor que es vivir en perfecta calma sin encontrarla. Robyn recurre a las pastillas, un habito que creía superado, pero su conciencia no aguanta la presión y termina por desmayarse en el suelo de su habitación.

Luego volvemos a las viejas dolencias del género, que tiene que rebosar en giros dramáticos: Robyn se embarca en una aventura detectivesca a lo Veronica Mars, la disputa entre Simon y Gordo es casi risible una vez se desenmaraña y la gran revelación de la película llega en forma de ancheta con cinta VHS incluida. Por supuesto exagero, cada uno de estos golpes es efectivo en su contexto y, en últimas, todos los thrillers de disputas suburbanas (es un subgénero, desde Lakeview Terrace hasta Secret Window) resultan ridículos si no tienen la serena gravedad de Caché o el humor incisivo de El Hombre de al Lado. Por lo menos El regalo sabe lo artificiosa que es y emplea con destreza las convenciones del género: el ritmo es tan enervante como adictivo, todos los personajes ocultan un lado oscuro que gradualmente se devela (Jason Bateman sobretodo, encontrando en las fronteras de su carácter afable un cierto aire de cretino) y la trama, con todo y sus costuras, reta las expectativas del espectador manteniéndolo siempre “al borde del asiento”. En pleno 2015, con quién sabe cuántos millares de películas gringas que han agotado el ingenio de sus realizadores y la credulidad de los espectadores, hay que aplaudir un thriller que cumpla esa vieja promesa de Hollywood.

El regalo

7.5

Calificación

7.5/10

Por qué Sí

  • porque a veces hay que ir a cine sin pretensiones y un thriller, cuando sabe engañar y despertar preguntas, es tanto o más entretenido que cualquier superproducción de Marvel. Es una película para no repetir, pero la sola experiencia paga la boleta.

Por qué No

  • si espera una película terriblemente seria o es quisquilloso con los muchos huecos e inconsistencias de la trama seguramente la va a odiar. El suspenso es de por sí una artimaña y si no se deja llevar va a notar que un australiano con candonga acosando a Michael Bluth y a Vicky, Cristina Barcelona no es precisamente material para comerse las uñas.

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