Lori destacado

Título original: Der Fall Lori Plump
Autor / ilustrador: Sebastian Meschenmoser
Editorial: Panamericana
Traductora: María Claudia Álvarez
Publicación en Colombia: 2015
Precio: 24.500 COP

A veces los grandes libros no llegan a todas partes. A veces se pierden en el camino, a veces nunca lo empiezan. Hay muchos libros maravillosos que no podemos conseguir aquí en Colombia, y las razones son muchas: costo de derechos, falta de traductores, poca voluntad de las editoriales y, sobre todo, el capricho implacable de los mercados. Muchas veces los puentes no llegan a tenderse entre dos costas editoriales para que los libros pasen de un puerto a otro. Pero cuando ocurre, y cuando ocurre con un gran libro, es un motivo de atención, y no se puede quedar sin decirse. Éste es el caso de El premio de Lori Plump, del escritor e ilustrador alemán Sebastian Meschenmoser, cuyos derechos fueron adquiridos en alguna jugada afortunada, en alguna feria del mundo, por Panamericana Editorial, y que ahora podemos conseguir en las librerías colombianas a precio local.

Lori Plump es un lori perezoso; no exactamente un oso perezoso, sino más bien una especie de lémur perezoso del sudeste asiático, aunque igual de tierno y ojigrande. Lori Plump se acaba de ganar el premio mayor de la lotería. Sólo tiene que canjear el premio por el dinero y se convertirá en millonario. Pero los loris perezosos no pueden ganar la lotería, porque la lotería es un juego de humanos, así que un desconocido se ofrece a cambiar el premio en nombre de Lori y a entregarle el dinero después. Lori acepta agradecido y espera a que el humano vuelva con su dinero. Pero el humano nunca regresa. Naturalmente, se ha cogido el dinero para él. Lori está devastado. Un orangután que lo ha visto todo y que resulta ser un abogado convence a Lori de capturar al ladrón y de llevarlo ante la justicia. Juntos van a la oficina del detective solitario, un mapache que decide ayudarlos y que propone una fórmula sencilla para atrapar al ladrón: si ahora es millonario habrá de comprar cosas costosas, así que sólo deberán buscarlo donde haya cosas muy costosas. Armados con ese conocimiento, los animales emprenden un viaje entre mansiones, joyerías, fiestas elegantes y yates para dar con el ladrón. ¿Podrán encontrarlo? ¿Recuperará Lori Plump su premio? ¿Será la justicia, como la lotería, un juego de humanos?

Lori 2

El juego que se propone en este libro es uno que atraviesa la obra de Sebastian Meschenmoser como autor, y tiene que ver con construir los personajes de animales con situaciones y sentimientos profundamente humanos. No se trata del artificio simple de ponerlos a hablar como personas entre las páginas o de vestirlos con ropa, sino de hacerlos sentir de maneras realmente verosímiles esperanza, decepción, melancolía, alegría y envidia. ¿Suena fácil? Es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Y el valor agregado de Meschenmoser es que los animales de sus historias nunca dejan de ser animales por vivir situaciones humanas. De hecho, ser animales es lo que los pone en tensión con el mundo humano, como el pobre Lori Plump, que no puede reclamar su premio por ser un lori perezoso. Este andar entre los dos mundos es lo que permite los giros ingeniosos, inesperados, dolorosos y graciosos en El premio de Lori Plump, y lo que a la larga desarrolla una reflexión empática, aunque vista a través de animales, de lo que muchas veces significa ser humano; y no sólo reflexion en un sentido didáctico, sino también en un sentido estético.

Lori 1

Para esto conjuga impecablemente Meschenmoser la narrativa escrita con la narrativa visual. ¿Cómo hacer para que un lori perezoso nos enseñe algo sobre la humanidad sin dejar de ser animal? Primero, una historia bien armada, contada en un ritmo justo, sin excesos ni faltantes, con personajes simpáticos capaces al mismo tiempo de humor, tristeza y melancolía, cuyas situaciones nos comprometen a los lectores emocionalmente. Y segundo, un lenguaje visual que diga todo lo anterior con trazos y colores. En el caso de este libro particular, con un estilo de ilustración en grafito (lápiz o carboncillo) que logra cuando dibuja humanos unas situaciones convincentes y figurativas, y cuando dibuja animales unos personajes voluminosos, que sin caricaturizar los rasgos animales logra darles expresiones humanas tan impresionantes que parecen naturales. La escritura y los dibujos se funden tan bien, y la convergencia de la trama entre animales y humanos es tan astuta, que nos sorprendemos genuinamente al tiempo que nos desternillamos de risa cuando en el libro un juez sentencia: “¡Qué disparate! ¡Los pequeños loris perezosos no pueden jugar a la lotería, el detective no tiene licencia y su abogado es un mono!”.

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El libro tiene también detalles coquetos que ayudan a que se sienta que se puede leer una y otra vez sin dejar de disfrutarlo: una secuencia lindísima en la que Lori pasa de la alegría a la compresión, y luego a la desolación, cuando entiende que lo han robado; los cambios y las sensaciones de proporción entre animales y humanos; un ladrón que en un momento es curiosamente muy parecido al Sebastian Meschenmoser de carne y hueso; y una serie de escenarios con una composición visual muy bien pensada, en los que se entreteje con brillantez una escena de la película clásica Breakfast at Tiffany’s en la que de hecho podemos ver en un segundo plano a una Audrey Hepburn detrás de los animales; y una escena a lo Casino Royale en la que Sean Connery y Orson Welles comparten una mesa de casino con Lori Plump y el detective mapache. El libro, en últimas, nos sabe hablar con unidad sobre la ambición humana, sobre el dinero y los peligros que representa, sobre una inocencia idílica que les envidiamos a los animales; sobre aceptar las cosas de la vida y saber cuándo podemos sacarles provecho.

Sólo un manchón empaña la publicación brillante de este libro, y es algo que presentimos en las decisiones de traducción y redacción de los textos. Primero, el título original en alemán, que traduciría textualmente “El caso Lori Plump”, fue cambiado por el menos delicado y menos elegante “El Premio de Lori Plump”. También vemos unas comas puestas de manera extraña, que en un libro con tan poco texto hacen un ruido amplificado, como cuando pone: “¡Qué buena suerte para Lori, que el hombre le ayudara!”. Y finalmente un error en la sinopsis de la contraportada del libro, que hace pensar que el Señor Után (el organtugán) es el detective, cuando en el libro vemos claramente que es el abogado. Son errores graves, sobre todo porque el texto, por lo menos en el caso de la sinopsis, es casi completamente una traducción textual del original.

Pero incluso con estas manchas, El premio de Lori Plump sigue siendo en su versión colombiana uno que no puede dejarse pasar, con unas dimensiones cómodas de manipular, una tapa dura y un papel de calidad que se agradecen profundamente, sobre todo porque el precio del libro es sumamente amable con el bolsillo del lector. En suma, un golazo de una editorial colombiana que en el imaginario popular tiene el estigma de mercantilista y mediocre. Además de este título, Panamericana ha publicado este año otros dos del mismo autor. Ojalá sigan haciendo estos proyectos, y que estas joyas pasen de ser ocultas a masivamente conocidas.

El premio de Lori Plump

El premio de Lori Plump
9

Calificación

9/10

    Por qué Sí

    • - Por una historia inteligente, graciosa y emotiva, que se cuenta muy bien con unos dibujos expresivos y tiernos. Por los escenarios con referencias a películas clásicas y a personajes famosos. Porque es un libro que uno puede dejar en la mesa de noche y leer todos los días antes de acostarse sin cansarse de hacerlo.

    Por qué No

    • - Por una traducción sospechosa en algunos casos y por un uso de comas que en un par de ocasiones le resta ritmo al texto. Porque definitivamente creen que los libros “de niños” no son para que los lean los adultos, aunque en este caso una pregunta válida sería: ¿por qué no intentarlo?

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