El fin de la lectura Andrés Neuman Laguna Libros Reseña Crítica Revista El Parcero Colombia

Título: El fin de la lectura.

Autor: Andrés Neuman.

Dibujos: Rafael Díaz.

Editorial: Laguna libros.

Género: Cuento – Narrativa breve.

Publicación en Colombia: 2014.

Precio: $30,000 pesos.

Leer cuentos es algo a lo que no estamos muy acostumbrados en Colombia (no hablemos si quiera de comprar libros de cuentos). En algún momento los grandes de la industria editorial decidieron que lo que se debía vender era novelas y la narrativa breve pasó a un lastimoso segundo plano en cuanto al consumo de libros. Sólo en algunos casos vemos en las librerías antologías de cuento de editoriales grandes (la mayoría de las cuales pasan desapercibidas). Pero son las editoriales independientes las que de alguna manera están refrescando el género y haciéndolo llamativo de nuevo en términos mercantiles al echar mano de formatos, autores y precios atractivos. Éste es definitivamente el caso de El fin de la lectura, del argentino Andrés Neuman, que llega a nosotros publicado por la editorial colombiana Laguna libros.

Ésta es una compilación de veinticinco cuentos más cuatro “Dodecálogos de un cuentista” (un experimento coqueto que está entre el aforismo, la teoría literaria y unos consejos a nuevos cuentistas). Los cuentos fueron seleccionados de títulos anteriores del autor, que no se vieron en Colombia o se vieron muy poco, y que aquí se organizan temáticamente en cinco subtítulos: “Las cosas que no hacemos”, “Familiares y extraños”, “El último minuto”, “La prueba de inocencia” y “Fin y principio del léxico”. Podría decirse que los textos de esta compilación son cortos (entre una y seis páginas); que son en su mayoría narrados en primera persona; y que tratan sobre hombres en situaciones diversas: desde uno a quien su pareja le traza literalmente una línea en la arena y le prohíbe tajantemente cruzarla, hasta otro que lleva a su madre al hospital para que tal vez no salga más, pasando por aquel escritor que ve en las cuerdas de ropa de sus vecinos partituras musicales complejas.

Como dar juicios de valor sobre una compilación es tan difícil puesto que cada texto es independiente y autosostenible, bástenos con decir que la mayoría de cuentos de El fin de la lectura son interesantes y atractivos, tanto por los recursos de los que hecha mano para narrarlos, como de los artificios que conforma, de los personajes que crea y de las atmósferas y situaciones que logra construir. La primera carta de presentación y garantía de la calidad del libro es su autor, que no sólo tiene una amplia trayectoria como poeta, cuentista y novelista, sino que ha sido masivamente aceptado tanto por el público y el mercado como por la crítica (por mencionar sólo dos reconocimientos, Neuman es ganador del Premio Alfaguara de Novela 2009 y del Premio de la crítica en España). En la escritura es traslúcida su experiencia como narrador y como poeta, además de algunos guiños a sus influencias como lector, y un cuidadoso tratamiento del lenguaje que vuelve un poco inocultable que sea también doctor en filología. El resultado de esta escritura es una mayoría de cuentos inteligentes e interesantes, que pueden leerse satisfactoriamente tanto en el trayecto del bus como en el sillón del estudio de la casa; unas cuantas joyas (cuatro o cinco) que son verdaderamente magistrales; y unos cuantos eslabones débiles (cuatro o cinco también) que son piezas fofas en las que la pretensión de inteligencia del artificio de la escritura puede más que la verosimilitud de la historia o lo interesante de la situación. El resultado de la suma y la resta deja en la globalidad del libro un balance positivo.

Pero sería injusto decir que la única carta de presentación de El fin de la lectura sea el autor y su escritura; el acierto del diseño editorial salta igualmente a la vista: una cubierta blanca y roja muy potente en términos cromáticos que hace que el libro se distinga de los demás en la mesa de novedades de la librería (el rojo también combina muy bien con el color pergamino de las hojas cuando el libro está abierto), y una apuesta visual constituida en ilustraciones para la portada y para cada uno de los textos a cargo del artista colombiano Rafael Díaz. Respecto a la parte ilustrada, cabe decir que El fin de la lectura es un título que se ha repetido con algunas variaciones en diferentes países de Latinoamérica bajo distintos sellos editoriales, pero la versión colombiana es la única ilustrada, lo que en diálogo con los textos construye un libro totalmente nuevo. Los dibujos, lo mismo que los textos, varían en calidad y pertinencia, siendo la mayoría interpretaciones inteligentes y sugerentes de los cuentos, y algunos pocos transcripciones literales simplonas de una escena o un tema. El estilo de los dibujos no es algo exageradamente nuevo (en nuestro contexto, el trazo es identificable con el de artistas como Power Paola y Kevin Mancera); pero en suma, los dibujos son un buen recurso que añade al acierto del libro.

 El fin de la lectura parece ser una prueba de que editar, publicar y comprar libros de cuentos es una acción viable tanto en términos literarios como de márketing, toda vez que se haga de una manera cuidadosa en la escritura, en la selección del autor y en la conformación e ilustración de la edición. Ojalá El fin sea el principio de un ejemplo que sigan en Colombia otras editoriales interesadas en la revitalización del cuento como género, y lo apoyen los lectores que compartan el interés.

Por qué Sí El fin de la lectura: Por los cuentos, que son buenos (y unos cuantos que son excepcionales); por la edición que es muy acertada; y por las ilustraciones que en su mayoría son buenas interpretaciones de los textos. Por el precio, que en la relación costo – beneficio es muy provechoso para el lector.

Por qué No El fin de la lectura: Porque los mejores cuentos están al principio y los malos hacia el medio, lo que puede desalentar la lectura de los cuentos del final, que también son buenos. Porque definitivamente usted es un lector consagrado de novelas y no está dispuesto a entregarse a un género que en cada texto exige el esfuerzo de un nuevo comienzo y un nuevo final.  

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