cutie and the boxer 2

Director: Zachary Heinserling
Año: 2013

Duración: 82 mins

Ya desde los inicios del cine documental, por allá en 1922, se propuso que los artificios son la mejor forma para representar la realidad. Nanuk, el esquimal, considerado uno de los primeros documentales de la Historia, prueba este punto: para mostrar que los esquimales vivían en un entorno difícil y hostil, y estaban en constante combate con la naturaleza, los mostraron cazando con arpones y herramientas básicas, aun cuando hacía tiempo que tenían armas de fuego y herramientas sofisticadas para satisfacer sus necesidades. Entonces, lo importante en los documentales no es “mostrar la Realidad”, sino “fabricar una realidad”, porque la realidad es aburrida y ya la conocemos, pero las realidades artificiosas nos muestran como individuos y sociedades interesantes, dignas de ser vistos en un formato narrativo. Como diría un programa de la BBC, para representarnos artísticamente como humanos, debemos jugar con el artificio de mostrarnos “más humanos que humanos”.

Cutie and the Boxer, escrita y dirigida por Zachary Heinserling, es una prueba viva de aquella narrativa cuasi-centenaria del documental. Un retrato de la vida de dos artistas en su vejez, escrito tanto por los artistas como por el mismo Heinserling. Por eso, en las primeras escenas del documental, el artista Ushio Shinohara (coprotagonista) hace una de sus obras golpeando un lienzo con guantes de boxeo llenos de pintura, y al tiempo, se muestran los créditos de los realizadores del documental sobre el mismo lienzo.

Ushio Shinohara y Noriko Shinohara viven en un pequeño apartamento en la ciudad de Nueva York. Ambos son artistas y llevan casados 40 años. Tienen poco dinero y cuentan con la fama de antaño de Ushio y con la venta de sus lienzos e instalaciones para arreglárselas con sus gastos. Mientras tanto, Noriko lucha por tener una voz artística propia, alejada de la figura de Ushio, por quien ha sido eclipsada durante varias décadas. Una parte importante del documental se centra en este problema, pues cuando Ushio y Noriko se casaron, ambos luchaban por consagrar su carrera artística, pero Noriko tuvo que renunciar a ella para llevar las riendas de un hogar y una familia mientras que su esposo se entregaba de lleno a la vida excéntrica del artista alcohólico.

El documental se trata de la construcción de un artificio acerca de otro artificio, haciéndolos pasar a ambos por la representación de una realidad. Ya en su vejez, Noriko espera exhibir un trabajo suyo, una especie de narración gráfica llamada Cutie and Bullie, que está basada en su vida con Ushio y en las desventuras de su vida artística marginada por la vida familiar. Así pues, mientras Heinserling se ocupa de construir la realidad de Ushio y Noriko con su cámara, Noriko hace algo similar con sus dibujos en forma de novela gráfica. Estas dos narrativas se funden y dan como resultado una narración entrañable sobre el amor, las frustraciones profesionales, la paciencia y de nuevo el amor, y sobre las mismas realidades convertidas en Arte, para luego hacerlas pasar ante nuestros ojos como realidades.

En suma, es un documental bien balanceado, propuesto y ejecutado con delicadeza y habilidad artesanas. Todo parece estar en su lugar, desde la fotografía, pasando por la banda sonora, hasta las interpretaciones de Ushio y Noriko de sí mismos, conscientes del papel que deben interpretar para mostrar como realidad sus propios artificios. Noriko dice en un momento que ella y Ushio son como dos flores que intentan florecer en la misma maceta, y que a veces sólo hay nutrientes para que florezca uno de los dos; pero cuando todo sale bien, ambos se convierten en dos flores hermosas. Es una afirmación esperanzadora, y Cutie and the Boxer es así mismo una hermosa flor, en su calidad de artificio y narración.

Por qué sí Cutie and the Boxer: Porque es un trabajo redondo, articulado y bien pensado. Además, es una maravillosa historia sobre el amor y sus matices, y sobre el arte como una mariposa que muchas veces emerge de un capullo de frustraciones.

Por qué no Cutie and the Boxer: Si considera que los documentales tienen que ser un reflejo objetivo de la realidad, y a menudo de realidades violentas, exóticas o controversiales, éste no es documental para usted. Probablemente se aburriría viéndolo.

Comentarios