magia salvaje destacado

Título original: Colombia Magia Salvaje
Director: Mike Slee
Duración: 90 mins.
Estreno en Colombia: Septiembre 2015

Es legítimo mirarla con desconfianza. A golpe de ojo se ve muy “Colombia es Pasión”, muy “Proexport Colombia”, muy “vengan gringos a Colombia que es una selva ahí lo más de linda”. La sospecha que se tiene antes de verla es que Colombia Magia Salvaje es una pieza de propaganda gubernamental y de la empresa privada que, como muchas de su tipo, es pobre en cuanto a estética, técnica y narrativa. O sea, pareciera que va a ser mala. Y sí, después de verla se sabe que es una propaganda orquestada y aceitada con un presupuesto muy largo. Pero la grata sorpresa es que este documental es al mismo tiempo una pieza técnica, formal y estética de altísimo nivel cinematográfico, además de una empresa de ambición y alcance sin precedentes en la industria del cine colombiano.

Empecemos por el hecho de que es un documental, y un documental sobre la naturaleza y la biodiversidad del país. Suena difícil de digerir, ¿no? Pero los buenos documentales son conscientes de que la realidad de algo se hace atractiva mediante pequeñas ficciones. En el caso de Magia Salvaje esas ficciones son un cierto ángulo de la cámara, una cierta iluminación, la ilusión de lograr dar expresión humana a los animales que la protagonizan. En resumen, sensibilidad narrativa. El documental recorre casi 130.000 kilómetros de territorio nacional a través de aire, tierra y agua, y en el camino filma casi cuarenta especies de flora y fauna de lo que allí llaman “el segundo país más biodiverso del mundo”. Va desde la Amazonía, pasa por los llanos orientales, se para un poco en la zona andina, sube a la sierra nevada de Santa Marta, se pasea por la costa caribe, anda por Providencia y Malpelo, se devuelve a la costa pacífica y le echa un vistazo a Gorgona, para terminar el recorrido en la serranía del Chiribiquete. En el camino se detiene minuciosamente en especies como el oso de anteojos, el perezoso, el cóndor andino, la anaconda, el colibrí, el mono ardilla y la mariposa morpho azul, por nombrar algunos. Pero lo destacable de todo este revuelto de cosas es que no se conforma con mostrarlas desde la descripción, sino que va más allá y las organiza de tal manera que logra armar con ellas una narrativa estructurada, con humor, drama y suspenso, en un formato que recuerda por momentos trabajos de grandes documentalistas de la naturaleza, como el del francés Yann Arthus-Bertrand en la masivamente aclamada Home (2009).

De todas las cosas que se podrían decir sobre Magia Salvaje tal vez la más relevante es que no aburre. De hecho, durante la mayor parte de los 90 minutos que dura lo mantiene a uno interesado, expectante y emocionalmente comprometido con lo que muestra en la pantalla; la mayoría de las veces con secuencias muy bien logradas como el duelo a muerte en el aire entre dos colibríes, un osezno de anteojos tratando una y otra vez de treparse en un árbol y una especie de iguana que corre a toda velocidad sobre el agua. Aunque la narración en voz en off de Julio Sánchez Cristo es insoportable y amenaza con romperle a uno la concentración, y el guión de lo que dice raya por momentos en lo pastelero y pomposamente cursi, el resto de los elementos está tan bien dispuesto que uno cruza la proyección de la película de costa a costa en un estado de satisfacción por lo que ven los ojos y escuchan los oídos. Sobre esto último, una banda sonora estelar protagonizada por Chocquibtown, Carlos Vives, Juanes, Fonseca, entre un puñado de otros; pero no robándose el protagonismo, sino sobriamente entretejida con las imágenes por el compositor y arreglista canadiense David Campbell.

Mención aparte merece el proceso de distribución y márketing de la película, que aunque no pareciera relevante en una reseña crítica, sí lo es en tanto no tiene precedentes en la historia nacional. Con una campaña de difusión enorme y prolongada, además de un lanzamiento en el Teatro Colón lleno de rockstars (encabezados por el presidente de la república), los productores de la cinta se aseguraron encabezar la lista de las más vistas en el país. Todo esto es una declaración que tiene tintes casi que de política educativa de Estado, lo que nos demuestra que el público objetivo de Magia Salvaje no son los gringos que vienen a turistear aprovechando que el peso está devaluado, sino los mismos colombianos; y que a pesar de los silencios que tiene la película (respecto a los estragos de las petroleras extranjeras en los ecosistemas nacionales, por ejemplo) sí es un llamado a toda la población a la protección de los recursos naturales nacionales, y además al disfrute de lo que por ser colombianos nos permite recorrer y nos obliga cuidar. Una campaña de investigación y narración sobre la naturaleza colombiana de este calibre no se veía desde la Expedición botánica, la Comisión corográfica o el álbum de stickers de las chocolatinas Jet.

Nos guste o no, Colombia Magia Salvaje ya se ganó un capítulo central en la historia del cine colombiano. Pero después de verla, es más probable que sí nos guste.

Aclaración: ¡No acepten imitaciones! Una periodista del sitio web minuto30.com plagió buena parte de este artículo escrito por Juan Álvarez Umbarila. Véanlo con sus propios ojos aquí. Porque los queremos, en El Parcero rechazamos el plagio y esta actitud perezosa y antiperiodística.

Colombia Magia Salvaje

8.5

Calificación

8.5/10

Por qué Sí

  • Porque es emocionante. Porque logra a uno maravillarlo sobre la biodiversidad de Colombia. Porque sin tener personas en pantalla logra a uno conmoverlo y entretenerlo. Por ciertas secuencias sumamente tiernas o graciosas de algunos animales. Por la banda sonora. Porque es un sentimiento extraño y sabroso emocionarse por las cosas de Colombia en una narración bien hecha y entretenida.

Por qué No

  • Por la pomposidad insoportable de Julio Sánchez Cristo narrando la película durante hora y media. Por la cantidad de superlativos que usa para describir: “la más hermosa”, “lo más maravilloso”, “lo último en guarachas”. Porque definitivamente no les llama la atención ver un documental sobre naturaleza. Aunque si el caso es este último, vale la pena que hagan la excepción para ver esta película; es probable que no se decepcionen.

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