Ciudad-delirio

Dirección: Chus Gutiérrez
Productora: Coproducción Colombia-España; 64-A Films / Film Fatal
Estreno en Colombia: abril 2014
Duración: 100 mins.

Uno de los peligros más grandes que enfrenta Ciudad Delirio tiene que ver con su condición “Proexport”. Desde el momento en el que se ve el tráiler ya el espectador está a la defensiva con esta película por su claro propósito de perseguir la venta de la buena imagen del país y sus delicias a los turistas (entre las que están, objetificadas como suvenires, las mujeres). Esto es algo que no es nuevo en absoluto, y en la gran mayoría de los casos la existencia de estos panfletos turísticos ha dejado resultados desastrosos para el cine nacional: ¿Alguien se acuerda de una película llamada El Ángel del acordeón? O sin ir más allá, las peliculitas de temas colombianos de Dago García Producciones y Harold Trompetero.

Con esta predisposición asistí al estreno de Ciudad Delirio, de la directora española Chus Gutiérrez y que coprotagonizan Carolina Ramírez (Angie) y Julián Villagrán (Javier). La trama muestra a una bailarina caleña directora de una joven escuela de salsa en Cali, Colombia, cuyo sueño es entrar a participar en el espectáculo Delirio, para el que quiere audicionar tanto con su escuela como con su conchuda ex pareja sentimental. Por otra parte está Javier, un médico farmacólogo español que va a dar a Cali por asistir a un congreso de medicina, y que tras volver a Madrid siente que su existencia es aburrida y monótona. Entonces decide volver a Cali donde siente que puede encontrar un nuevo sentido a su vida. Por sus circunstancias personales, diversos personajes, la ciudad y la salsa, estos dos personajes se encuentran y sienten una atracción inmediata, pero tendrán que luchar contra sus circunstancias personales, diversos personajes, la ciudad y la salsa para consolidar su amor improbable.

A pesar de la condición “Proexport” de la cinta, uno entra a esta película con otra certeza; ésta sí positiva: la de escuchar buena música. Ciudad Delirio se desarrolla constantemente entre las canciones de Fruko y sus Tesos, Héctor Lavoe, Willie Colón, Grupo Niche, Guayacán y otros salseros duros, y lo usa muy a su favor. Siendo una película con tema salsero, con derechos de música excelente, suma otro punto positivo con las escenas de baile, que son abundantes: la coreografía está muy bien diseñada, las secuencias son organizadas y bien filmadas y los actores tienen indudable destreza. Pero esto no alcanzaría para hacer de ésta una buena película sin las actuaciones de Carolina Ramírez, que está adorable y convincente en su papel de Angie (además es muy buena bailarina); Jorge Herrera, el padre de Angie y un melómano consagrado, que le mete consideraciones de peso sobre el tema musical a la película; y Julián Villagrán, que hace muy bien su papel de español torpe que viene a Colombia a levantar latina.

Tal vez lo que anuda Ciudad Delirio como una película consistente y satisfactoria, sumando a los hechos de la buena música, baile y actuación, es que es una historia bien escrita, que empieza lentamente pero acelera y toma ritmo lo suficientemente rápido como para atrapar al espectador y convencerlo. No vayamos más allá de lo que toca: es una comedia romántica, y como tal no tiene alcances demasiado ambiciosos; pero lo que hace lo hace bien y lo que intenta lo alcanza. La directora Chus Gutiérrez le pone un ritmo fresco a una película colombiana y le imprime una factura profesional y cuidadosa a una industria nacional a la que a menudo le hacemos concesiones porque ha sido incipiente por mucho tiempo.

Buena dirección, una historia decente, buen baile, excelente música y personajes atractivos hacen de Ciudad Delirio una cinta satisfactoria, que rebasa con creces el hecho de ser descaradamente “Proexport” y de abusar de la publicidad que se le hace a diferentes productos e instituciones.  Éste es un claro ejemplo de que se puede ser comercial y artísticamente bueno al mismo tiempo. Ciudad Delirio, afortunadamente, puede ser vista más como una buena película que como un panfleto de “Vive Colombia – ven a visitarla – levanta latina”.

Por qué sí Ciudad Delirio: Porque está bien hecha y convence. Y porque uno sale de la sala con verdaderas ganas de ir a bailar salsa.

Por qué no Ciudad Delirio: porque es una comedia romántica que aunque bien hecha, es convencional, y si usted no siente pasión por la salsa ni por el baile no le causará una excelente impresión.

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