buscando a dory

Título original: Finding Dory
Directores: Andrew Stanton y Angus MacLane
Duración: 103 min.
Fecha de estreno en Colombia: junio de 2016

B
uscando a Dory nos sitúa algún tiempo después de los hechos ocurridos en Buscando a Nemo. Después de haber cruzado el océano en una odisea para rescatar a Nemo, los peces Marlin y Dory, junto con el mismo Nemo, están de vuelta en casa tratando de ser una especie de familia. Lo único que causa una preocupación ocasional en sus vidas es la memoria a corto plazo de Dory, la pez cirujano azul, que por su discapacidad no puede valerse por sí misma y constantemente está metiendo a sus amigos en problemas. Cuando Dory se da un golpe y recuerda que tiene una familia, los tres peces deberán embarcarse nuevamente en un viaje épico en busca de los padres de Dory, y en busca también de respuestas más abstractas sobre los significados del hogar, la memoria y las formas de lidiar con la discapacidad.

Buscando a Dory es básicamente la misma historia de Buscando a Nemo, mezclada un poquito con la película Memento. Es la misma odisea para reencontrar a la familia, en la que hay que sortear un montón de obstáculos externos y al mismo tiempo hacer un viaje identitario interno. Están los mismos rasgos estructurales de la narrativa del viaje del héroe a la que Diney-Pixar se niega vehementemente a renunciar: el llamado a la aventura, la causa que es más grande que uno mismo, las pruebas, la puesta en duda de las aptitudes del héroe, el laberinto en el que el héroe debe encontrarse, el salto de fe, la gran prueba final, la consecución del objetivo heroico y el regreso a casa.

Sin embargo esta entrega ofrece algo más interesante y más profundamente explorado que en Buscando a Nemo, y es una reflexión sobre las formas de la discapacidad y las maneras de lidiar con ellas. Mientras que en Buscando a Nemo la discapacidad de Dory —su memoria de corto plazo— era un objeto de burla, aquí se aborda desde la seriedad que implica tener una discapacidad mental y tener la obligación y el temor de desenvolverse con ella en el mundo y la sociedad. Ahora las preguntas son serias y angustiosas: ¿Cómo vivir sin poder recordar? ¿Cómo desarrollar relaciones afectuosas? ¿Cómo tratar de ser independiente? ¿Cómo recordar a quién querer y por qué? ¿Cómo no perderse en el mundo? Todo el lienzo emocional de la película se pinta sobre el personaje de Dory tratando tiernamente de responder a esas preguntas, luchando y esforzándose; fallando, pero naturalmente que al final triunfando sobre la adversidad y aprendiendo a aceptarse a sí misma como es.

El discurso de la película sobre la discapacidad está centrado en Dory, pero reforzado en una serie de personajes que tienen todos algún tipo de discapacidad, y que de alguna manera tienen que aprender a lidiar con ella para superarse, autodeterminarse y aceptarse. Recordemos que Nemo, el pequeño pez payaso, tiene una aleta más pequeña; que Marlin, su padre, tiene una lesión emocional por la pérdida de su esposa. Que Dory, naturalmente, no tiene la capacidad de recordar. Y en esta película se suman más personajes a este grupo: un tiburón ballena que no puede ver, una beluga (especie de cetáceo) que no puede usar su ecolocalizador, y un pulpo maravilloso al que le hace falta un tentáculo. El mensaje de la película, sin caer en la condescendencia o en la cursilería, es que las personas discapacitadas no tienen por qué tener trabas para desenvolverse en el mundo, sino que pueden y deben encontrar maneras a su manera, darle la vuelta a la tortilla, aceptarse y ser aceptadas para poder vivir felizmente como cualquier otra persona.

Todo eso está brillantemente armado, como Disney y Pixar nos han acostumbrado, y no sobra decir que la animación, los chistes y la historia son todos competentes y están por encima de la mayoría de su competencia. Pero también hay que decir que esta segunda entrega es ligeramente inferior a su predecesora, y que bajo ninguna circunstancia puede ponerse en el mismo nivel de Toy Story o Up. Y tal vez sea porque la trama se conforma con ser exactamente igual a la de Buscando a Nemo, pero con una nueva reflexión agregada. El resultado de eso es que cuando uno va a ver Buscando a Dory al cine se conmueve y se emociona, pero en sordina, en menor medida que con la primera película, porque toda la historia se siente repetida, y para ser honestos, un poco desgastada.

Buscando a Dory

Buscando a Dory
8

Calificación

8/10

    Por qué Sí

    • - Por una reflexión inteligente y valiente sobre las discapacidades físicas y mentales. Por Hank el pulpo, el mejor personaje de la película. Porque es Disney y Pixar, y la mayoría de lo que hacen es bueno; y por Piper el cortometraje anterior a la película, que es tierno, inteligente y visualmente impresionante.

    Por qué No

    • - Porque es una película que ya hemos visto antes en Buscando a Nemo. Por un doblaje pobre al mexicano. Porque no emociona tanto como uno piensa que debería.

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