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Título original: Brooklyn
Director: John Crowley
Año: 2015
Duración: 111 mins.
Estreno en Colombia: febrero de 2016

B
rooklyn es una película sobre el sueño gringo. Y también es una película sobre la dificultad del amor en el mismo sentido de Crepúsculo, Los Juegos del Hambre y “ponga acá el título de la saga de adolescentes femenina que se le ocurra”. Es decir, una mujer que se enfrenta a una decisión de amor entre dos hombres maravillosos. En menor medida es una película sobre el hogar, sobre los anhelos y sobre las distancias. No pasan muchas cosas allí. No hay grandes guerras o penurias, más allá de las que normalmente da la vida. Brooklyn es una película simple, pero lo es en el sentido en el que las cosas bien hechas logran ser simples.

Es la década de 1950. Eilis Lacy (Saoirse Ronan) se ve obligada a emigrar a Nueva York desde su natal Irlanda en busca de un futuro mejor. Atrás deja su tierra, a su madre, a su hermana y a sus amigos, para enfrentarse con un nuevo mundo que le es extraño. En la comunidad irlandesa en la que se establece en Brooklyn, Eilis pasa ratos duros anhelando su tierra natal. Pero poco a poco se asienta en su nueva vida, que le trae el amor en la forma de un plomero italiano coquetón y dulce (Emory Cohen). Eilis se siente feliz, y deja ir la nostalgia. Pero sólo hasta que un evento la obliga a volver a Irlanda. Entonces deja Nueva York con la promesa de volver a los brazos de su amado lo más pronto posible, pero de vuelta en su tierra natal se encuentra con un panorama mucho más favorable que el que dejó atrás cuando emigró, y con un pelirrojo encantador (Domhnall Gleeson) que la hace resbalar en sus certezas. En ese momento, Eilis deberá decidir si quedarse en Irlanda o volver a Nueva York. Deberá responderse dónde está su hogar, dónde su vida y en cuál de sus dos pretendientes la esperanza de su verdadero amor.

Brooklyn es una película antifeminista (hasta donde cualquier historia de 1950 pueda considerarse) y con una trama no demasiado original. La historia es más bien predecible y plana, para ser honestos. Pero lo que le da el valor no es la trama, sino los mecanismos y los pequeños detalles que la estructuran y la adornan. Una posible explicación de ello es el trabajo de adaptación del guión de la novela original (Brooklyn, el libro de 2009 de Colm Tóibín, tuvo un recibimiento muy positivo por parte de los lectores y la crítica). Lo que hizo la película fue traducir en elementos visuales muy detallistas y bien trabajados los mecanismos narrativos de la novela. Así que la historia puede ser igual, pero la forma en la que nos la muestra la cámara dirigida por John Crowley es poco menos que impecable.

Pero todo lo que hace a Brooklyn una película memorable está conducido sin duda alguna por la interpretación sorprendente de Saoirse Ronan en el papel de Eilis.

Así es. El trabajo visual de fotografía, vestuario y composición convierte la historia de la película en un precioso globo de nieve en el que no pasa mucho, pero del que es difícil quitar la vista. Las tomas de las miradas a través de un espejo, el papel de colgadura en las paredes, la paleta de colores pastel, los encuadres intimistas y un diseño de vestuario que sorprendentemente no ganó una nominación a los Oscar: todo esto confluye para darnos una experiencia cálida e intimista, y para traducir a sentimiento las nociones de las pequeñas soledades cotidianas, los vientos irlandeses y la sensación de alguna vez haberse sentido lejos de casa.

Pero todo lo que hace a Brooklyn una película memorable está conducido sin duda alguna por la interpretación sorprendente de Saoirse Ronan en el papel de Eilis. Los primeros planos de Ronan, la expresión de su cara y de sus ojos transmiten una y otra vez la emoción que está codificada en la historia: la nostalgia, el anhelo y la esperanza. Es su presencia en escena, su química con la historia y su determinación por ser su personaje lo que vuelve a Brooklyn una experiencia inmersiva. Saoirse Ronan es para Brooklyn, en últimas, la luz que se proyecta sobre un escenario muy bien armado. Y se ayuda de dos coprotagonistas masculinos (Cohen y Gleeson) que interpretan sus roles satisfactoriamente.

Al final de la película uno no sabe muy bien qué sentir. Brooklyn es bonita y es triste. Uno sabe que allí pasaron muy pocas cosas, pero al salir de la sala queda el desasosiego de esas historias delicadas que logran un impacto emocional sutil. De las tres nominaciones a los Oscar de este 2016, puede que sólo gane la de mejor guión adaptado. Pero definitivamente Ronan merece un Oscar, y llegará, si no en ésta, seguramente en los próximos años.

Brooklyn

Brooklyn
7.5

Calificación

8/10

    Por qué Sí

    • - Por la mejor actuación de Saoirse Ronan en su carrera, que logra involucrarnos emocionalmente con un personaje apasionante y cercano. Por los detalles preciosistas de la película, para los que hay que tener un ojo atento. Por las tres nominaciones que logró este año a los Premios Oscar, que no serán gratuitas; y si bien no es la mejor película del año, es una que deja buenas sensaciones y que merece la pena experimentar.

    Por qué No

    • - Por una trama que conocemos de sobra y que puede ser trillada (el sueño gringo- Nueva York del siglo XX) con una estructura de triángulo amoroso muy desgastada en estos años (mujer buena no se decide entre dos hombres excepcionales). Porque si no les hacen tanto efecto los detalles, la historia les va a parecer simplona y pálida.

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