bolaetrapo

Director: Guillermo Iván
Estreno en Colombia: marzo 2014
Duración: 90 mins

Cada cuatro años el delirio mundialista se apodera de los genios publicitarios que dicen: “voy a hacer una cosa con tema de fútbol y le voy a pegar a la marrana”. Este mes le tocó al cine, y el exponente es esta Bolaetrapo coescrita y protagonizada por Antonio Merlano y dirigida por el mexicano Guillermo Iván.

Muchas de las veces a los productos de estos genios publicitarios les gana el rótulo “mundialista” y el contenido de sus producidos es puro aserrín. Y éste es efectivamente el caso de esta película, que aunque por momentos brevísimos puede arrancar una sonrisa, termina siendo una técnica mercantilista para sacarle plata al mundial a costa de una cinta superficial y no muy bien ejecutada.

La historia es simple: unos villanos costeños están organizando el primer mundial de “Bolaetrapo”, que es un deporte que se inventó una leyenda barranquillera del fútbol, quien es el abuelo del protagonista y actual esperanza del equipo colombiano de Bolaetrapo. Para ello invitan a equipos de talla internacional entre los que están México, Estados Unidos y Argentina. La Nutria, el goleador del equipo colombiano, debe ganar entonces el mundial para consagrarse como el heredero legítimo de la tradición de su abuelo, sacar a su abuela de la pobreza y ganarse el corazón de una porrista entradita en años que responde al nombre de Laurita. Pero no es el único dispuesto a dejarlo todo en la cancha; el goleador del equipo mexicano, el Bam Bam de la Guerrero, ha renunciado a todo por el sueño mundialista, y conforme avanza la trama, por robarse el corazón de la misma porrista, cuyo principal objetivo es ser la reina del Carnaval.

La película, aunque dura hora y media, se hace eterna para el espectador en medio de las historias de estos personajes absurdos, y en las historias secundarias de otros personajes igual de absurdos. Una cantidad de incoherencias en la trama se solucionan con un final cursi y blandengue, y el espectador sale de la sala con la sensación de haberse comido un sancocho en mal estado.

Pero digamos que no hay que exigirle mucho a Bolaetrapo. Sí, la historia es mala, y sí, las actuaciones no son muy buenas (aunque hay un personaje idéntico a Tom Hanks en Náufrago; sin mencionar que el protagonista se asemeja a Will Ferrell en sus peores momentos); pero desde el principio es una película que no aspira a grandes alcances. Por ello debe tomarse como lo que es: una cinta para ver en la casa cuando se la metan a uno por el gaznate en una sesión de Festivo Premier del canal Caracol.

Por intertextualidad temática, hay una comedia con tema futbolero, también mexicana, que sí vale la pena ver: Rudo y Cursi, de Carlos Cuarón, en la que se enfrentan dos hermanos con un sueño de gloria futbolística. Cambien ésta por Bolaetrapo en cualquier ocasión.

Por qué sí Bolaetrapo: Porque se les quedaron las llaves adentro de la casa y la única manera de pasar el rato es entrar a cine a verla.

Por qué no Bolaetrapo: Sencillamente, porque por el mismo precio puede entrar a ver películas mucho mejores en la misma sala.

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