Birdman

Título original: Birdman
Título en español: Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)
Director: Alejandro González Iñárritu
Año: 2014
Duración: 119min
Estreno en Colombia: Febrero de 2015

Birdman es una película que solo podría haber hecho un gran director; y eso no es del todo un cumplido. Detrás de la magia de Lubezki (el director de fotografía de Gravity, The tree of life, Children of Men y… ¿Dr. Seuss?) y la valentía e ingenio de Alejandro Iñárritu (director de la legendaria Amores Perros pero guionista de la lastimera Biutiful) hay una historia sólida con buen sentido del humor pero personajes demasiado pandos y excentricidades demasiado tímidas como para alcanzar la grandeza que se propone desde su premisa.

Dentro de la historia, Michael Keaton (el personaje se llama Riggan pero ¿A quién le importa? Iñárritu sabe que pensamos en Riggan como Keaton y en Birdman como el Batman viejito) es una superestrella en decadencia que busca validarse como artista produciendo una ambiciosa obra de teatro al tiempo que lidia con familia, amigos y esquizofrenia hollywoodense (de la que no debe preocuparnos; Stallone oye una voz en la ducha que le dice que siga haciendo sentadillas y haga otra The Expendables) en el tumulto de 72 horas en un teatro de Broadway; el plazo se vuelve especialmente apremiante con un truco técnico que disimula los cortes en la película para crear un solo plano secuencia, como se fingió en Rope y se hizo a fuego y sangre en El Arca Rusa y (no sé porque a nadie le importó) en PVC-1 en Colombia. Por supuesto se trata de una comedia, y es de aplaudir que ese otro territorio del drama siempre reducido a género reciba un tratamiento tan ambicioso, pero hay que decir que la genialidad de los recursos pone en evidencia las limitaciones del contenido: el guión coquetea con rarezas y ambigüedades pero mantiene los conflictos de rigor hasta a la fuerza y entierra con resoluciones apresuradas las ideas incómodas que va sembrando. Para aclarar, las actuaciones son impecables (Keaton y Edward Norton ponen a rodar una meta-escena de calentamiento actoral que consideraría el único momento realmente genial de la película), el diálogo es afilado y el ritmo es irresistible, pero para el mundo caótico y absurdo que recrea, Birdman es una película especialmente calculada e infalible; el problema es que pudo ser visceral e inolvidable, como esa primera joya mexicana con que Iñárritu se presentó al mundo.

Por qué Sí Birdman: No es la mejor pero sí es una de las películas importantes de esta década. Sobre todo es un placer ir a verla; difícilmente le permitirá un momento de aburrimiento y, aunque tiene unos cuantos chistes que recuerdan lo mejor de For Your Consideration (esa igualmente divertida pero mucho más trivial sátira del gremio), no teme ser ocasionalmente lúgubre y filosófica.

Por qué No Birdman: me sorprendería que alguien encuentre la premisa demasiado rara o las escenas demasiado dialogadas, pero puede pasar, sobre todo si se toma lo de “comedia” demasiado a pecho. Odio decir “comedia negra” o “tragicomedia” o cualquiera de esas categorías de búsqueda de Cuevana (Netflix para los legales) pero baste con decir que las risas vendrán, por ejemplo, de la agudeza y el sutil patetismo de Zach Galifianakis, no de su ya diezmada barba y barriga.

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