amores infieles

Título: Amores Infieles
Título original: Third Person
Director: Paul Haggis
Año: 2013
Duración: 137 minutos
Estreno en Colombia: Mayo de 2015

Amores infieles —en inglés “Third Person” (tercera persona)— muestra tres historias de amor y drama en las tres capitales del mundo: Roma, Nueva York y París. Las tres parejas no parecen tener nada en común pero llevan una vida muy parecida: los hombres tienen esposa y amante al mismo tiempo, las mujeres son depresivas, tienen hijos perdidos y viven en soledad. Todos llevan una vida, aparentemente, sin propósito.

El director de la famosa película Crash (2004) (ganadora de más de veinte premios internacionales) se lanza al cine de nuevo con un rodaje complejo y extenso. El reparto es conocido y prometedor: está Liam Neeson, a quien se le admira por películas como La lista de Schindler (1993), con él participa Olivia Wilde quien actuó en Her (2013), además Mila Kunis, ucraniana inolvidable por la clásica comedia That 70’s Show (1998), acompañada por James Franco, conocido por su buen papel en la heroica película 127 horas (2010) y cómo no recordar a Adrien Brody, por su sensible actuación en El Pianista (2002). Todo el reparto es como una capa fina que tiene mucho estilo pero que cubre un interior líquido y empalagoso.

Las escenas buenas es mejor no arruinarlas para el disfrute personal de la audiencia. Pero se puede nombrar con agrado la carga simbólica que lleva a pensar cosas bonitas: hay rosas blancas que significan perdón y confianza, está un reloj en el agua ahogando el tiempo, la cama es un símbolo sexual, el tráfico de la ciudad es un obstáculo sicológico, un peluche es el amor de mamá. Además la fotografía es acogedora. Aparecen atardeceres italianos que muestran el techo de Roma en medio de callejones color ocre, crema y naranja. En París está el verde oliva de los árboles que combinan muy bien con la esbelta figura de sus transeúntes. Y Nueva York se presenta como cálida y agitada con su imponente, amplia y elegante estación “Grand Central Terminal” en “Midtown Manhattan”.

Hay muchas señales, pero a medida que el tiempo avanza, se nota que es una cortina de humo para confundir. Uno se empieza a dar cuenta de que ninguna de esas señales valen lo que prometen en apariencia. ¿Para qué ver la película entonces? La crítica esperaba algo bueno. Teniendo en cuenta la duración de la película y la trayectoria su director Paul Haggis, la expectativa era emocionante. En realidad la historia es bien floja. La película trata de abarcar muchas cosas, de ser provocadora e incisiva, pero no es más que una indecisa película sin rumbo.

Es un conjunto de piezas que no tienen conexión. Aparte de que toca esperar un montón para que aparezca una pista que encaje con otra, resulta que no, esa pieza no era, y otra vez el truco vuelve a comenzar hasta el fastidio. Escuchar un piano nunca ha sido tan empalagoso: suena desde el primer minuto hasta el último segundo. La música indica todo el tiempo si sentir agitación, suspenso. La historia es desordenada emocionalmente pues no sabe lidiar con el público. Es decir, las actrices se deforman en el escenario, lloran, gritan, patalean, pero ni idea por qué. Los actores son serios, misteriosos y callados y cuando hablan explican cosas que no hacía falta decir. Y así los personajes evitan personas, persiguen, sufren, ríen, pero como el truco de la película es que no se sepa por qué pues no se tiene derecho a entender nada.

El devastador fracaso es para Haggis “su mejor trabajo”. El experimentado cineasta de 62 años se jacta de que hizo la película mala a propósito, dice que es una estructura clásica del cine y que la trama de la película no es importante. Dice que se demoró más de dos años escribiéndola y que “si uno se fija bien” la historia tiene mucho sentido. El director de esa película decidió como un acto deliberado hacer una historia sin pies ni cabeza, supuesta influencia del cine italiano de los años 60. ¿El público debería aplaudir eso?

Amores Infieles está hecha de certezas que se van por las ramas y dudas que vienen de raíz. Durante más de dos horas hay que esperar los últimos 15 minutos que pretenden recoger lo que se dejó. Los hombres caen en cuenta de sus errores, las mujeres huyen, la audiencia está confundida, agotada, hastiada con tanta información, o ya no se acuerda de nada. Parece que a Haggis le cogió el afán al final y quiso cuajar la gelatina. Esa gelatina no cuajó.

Amores Infieles

3

Calificación

3.0/10

Por qué Sí

  • Porque capta símbolos que abren posibles caminos para contar una buena historia. La fotografía y el reparto adornan la película y llaman mucho la atención.

Por qué No

  • Porque las caminos que abre no llevan a ningún lado. Los personajes son sobreactuados y empalagosos. La historia no se entiende: tiene un montón de señales prometedoras que se vuelven fastidiosas e insignificantes.

Comentarios