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Título original: Alias María
Director: José Luis Rugeles
Duración: 92 mins.
Fecha de estreno en Colombia: noviembre de 2015

S
er seleccionado para el “Un certain regard” del festival de Cannes da mucho caché. Da la sensación de que ésta es una película que no hay que perderse, sobre todo en un año en que los festivales internacionales les dieron a varias películas colombianas reconocimientos muy merecidos. Pero hay varias razones por las que un festival francés puede tener estas consideraciones con algunas películas colombianas: algunas tienen que ver con recompensar un trabajo muy bien logrado; otras, con el exotismo europeo que premia la mera explotación de ciertos temas en pantalla, sólo por el hecho de mostrarlos, más allá de con qué habilidad se haga. Desgraciadamente, hay una posibilidad muy grande de que éste último sea el caso de Alias María.

El tema es uno muy relevante para la sociedad colombiana: la vulneración de los derechos de las mujeres en la guerra, en específico, los derechos sexuales y reproductivos. María es una guerrillera de trece años que está embarazada. Las leyes son estrictas para las guerrilleras rasas: tienen que hacerse sacar el bebé, independientemente de su propia voluntad. Pero esto no aplica para las comandantes o para las novias de los comandantes. María esconde su embarazo, al tiempo que le encomiendan llevar en brazos al bebé de una guerrillera de rango superior. Es una caminata larga, extenuante y peligrosa. María tiene mareos matutinos y pechos lactantes, mientras su novio, el encargado de la expedición, sospecha. A lo largo de su recorrido por la selva, María observa y piensa, y decide en silencio sobre lo que realmente quiere y puede hacer con su embarazo en un entorno en el que las decisiones no son, como deberían serlo, de las mujeres en cuyos vientres crece algo.

Cuando creíamos que ya estábamos hartos de guerrilleros gomelos que recuerdan más las falsas desmovilizaciones puestas en escena por el gobierno que una película seria, aparece Alias María con los peores actores posibles

Alias María se aferra a la exposición de este tema, pero se olvida de que el cine no es necesariamente testimonio o denuncia, sino historias con valor estético, y abandona en gran medida todos los detalles que hacen de una película verosímil y disfrutable: la calidad de las actuaciones, la importancia de dar volumen a los personajes, un ritmo adecuado y la necesidad de identificación de la audiencia con lo que pasa en la pantalla. Recuerda uno muchas de las películas colombianas de hace diez o quince años, en las que la carta era el exotismo por el exotismo con los temas de la guerra, un cine primigenio, precario y escaso; perezoso hasta cierto punto. Esto ha cambiado en gran medida, pero Alias María lo rebusca en un momento en el que ya parecía más o menos superado.

El problema más grande de la película, el que le impide a la gente creerse lo que allí pasa, es las actuaciones. Cuando creíamos que ya estábamos hartos de guerrilleros gomelos que recuerdan más las falsas desmovilizaciones puestas en escena por el gobierno que una película seria, aparece Alias María con los peores actores posibles, en conjunción con un guión escrito pobremente, malamente, en el que los guerrilleros hablan como duques de una obra teatral del siglo de oro: “no hace falta que le diga lo importante que es esta misión para mí”, le dice una guerrillera a María en un monte colombiano, hablando como si le estuviera ofreciendo un té inglés a las afueras de Winchester.

Mientras los actores recitan los parlamentos hiper-redactados como si estuvieran en una obra escolar, los personajes pasan lejísimos de nuestra empatía por una selva y un monte pesados, densos, que amenazan con tragárselos. La idea monocromática es buena y podría sacársele provecho; la selva es ruidosa, verde, omnipresente; lo consume y lo absorbe todo; los personajes están en medio de la nada. Pero todas estas cosas potencialmente brillantes se pierden en unas interpretaciones pobres, en una pretenciosidad de la escritura y la dirección que se ahoga en el hastío de sus propios intentos por hacer una declaración estética o humana sobre alguna cosa.

Le sale el tiro por la culata a Alias María: cuando quiere causar angustia, causa hastío; cuando quiere lograr reflexión, produce aburrimiento. Por eso es que las denuncias y los testimonios, cuando son pasados por el tamiz de la ficción, tienen que ser de un grano tremendamente fino. Si no, hacen parecer el tema que tratan como una mentira mal lograda, lo enredan y lo pervierten, y en lugar de lograr conciencia, logran despertar indiferencia.

Alias María

5

Calificación

5.0/10

Por qué Sí

  • por un intento rescatable de mostrar la selva como un personaje que respira, vive y lo consume todo. Por una secuencia bien lograda en la que se pierde el bebé, en la que la selva casi se lo traga. Por cierto logro en cuanto a representar un sentimiento de soledad.

Por qué No

  • Porque todo lo anterior, hecho con la mano, lo borran con el codo unas actuaciones de obra de teatro de colegio, sumadas a un guión pretencioso de parlamentos pobremente escritos.

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